Georgia O’Keeffe para niños: Mucho más que flores

Georgia O’Keeffe para niños: Mucho más que flores

La artista Georgia O’Keeffe es considerada la madre del Modernismo americano por sus enormes primeros planos de flores y una artista ideal para introducir los niños en el mundo del arte. Pero, ¿qué se esconde detrás de estas enigmáticas imágenes?

Retrato de Georgia O'Keeffe de joven, foto tomada por Alfred Stieglitz
Retrato de Georgia O’Keeffe, tomado por Alfred Stieglitz en 1918. Impresión sobre gelatina de plata. 24,13 x 19,05 cm. Museo Georgia O’Keeffe.

Biografía de Georgia O’Keeffe

Los primeros años

Georgia O’Keeffe nació el 15 de noviembre de 1887 en Sun Prairie (Wisconsin, EE.UU.). Desde muy pequeña disfrutaba jugando al aire libre, recorriendo los bosques, praderas y lagos que rodeaban la granja de sus padres. Allí recogía los pequeños tesoros que la naturaleza nos ofrece: piedras, conchas, plumas, palos… Le encantaban las clases de pintura que tomaba con sus hermanas, siendo sus primeros modelos los miembros de su propia familia.

Georgia O'Keeffe. Figura en acuarela 1905-1906. Una de las primeras acuarelas de la artista Georgia O'Keeffe
Georgia O’Keeffe. Sin título (figura). Acuarela sobre papel. 1905-1906. 17.78 x 11,11 cm. Museo Georgia O’Keeffe
 

A los 12 años decidió que quería ser artista, y asistió a escuelas de arte de Chicago y Nueva York entre 1905 y 1907. Años después recordaría con cariño a su profesora de arte del colegio, quien le enseñó a diferenciar las sutilezas y enorme variedad en los tonos de los colores. Con ella aprendió a mirar los más pequeños detalles y a desear plasmarlos con veracidad en sus pinturas. 

Georgia O'Keeffe Two pink shells. Pintura de 1937
Georgia O’Keeffe. Two Pink Shells (Dos conchas rosas), 1937. Óleo sobre lienzo, 30.5 x 25.4 cm. Museo Georgia O’Keeffe.

Georgia O’Keeffe como profesora de arte

En 1908 ganó el premio William Merritt Chase por su obra Conejo muerto con el crisol de cobre. El premio incluía una beca para asistir a la escuela de verano de la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York en Lake George (Nueva York). Desgraciadamente el academicismo propio de la época no le permitía expresar lo que ella sentía, manifestar su verdadero «yo» artístico… Durante un tiempo parecía que su futuro iba a centrarse en la docencia o en el diseño gráfico. 

Georgia O'Keeffe Dead rabbit with a copper pot (Conejo muerto con el crisol de cobre). 1908. Primeras pinturas de Georgia O'Keeffe con la que ganó un premio
Georgia O’Keeffe. Dead rabbit with a copper pot (Conejo muerto con el crisol de cobre). 1908. Art Students League of New York Collection.

Residió en diversos destinos en los que completaba su formación y trabajaba como profesora de bellas artes: Texas, Virgina, y Carolina del Sur. En este periodo vivía fascinada por la naturaleza salvaje de aquellos paisajes, duros tanto en verano como en invierno por los contrastes de frío y calor. Como siempre, Georgia sentía deseos de pintar, pero quería intentar algo diferente, lo contrario a lo que se le había enseñado:

Me había criado de forma bastante parecida al resto […] y un día me sorprendí a mi misma diciendo: -No puedo vivir como quiero -No puedo ir donde quiero -No puedo hacer lo que quiero -Ni siquiera puedo decir lo que quiero. La escuela y lo que los artistas me han enseñado me impiden incluso pintar como quiero. Decidí que era una tonta estúpida por no pintar al menos como quería […]

Primeros pasos hacia la Modernidad

Hizo un experimento y se prohibió usar colores. Así que se sentó día tras día con un pedazo de carboncillo en el suelo de su habitación y trató de expresar sus sentimientos, su verdadero núcleo más íntimo. Después de meses de intentos frustrantes, de repente sintió una nueva libertad plasmada en su arte. Sus pinturas ahora consistían en formas abstractas que evocaban llamas balanceándose o la vitalidad de los brotes frescos tiernos.

Georgia O'Keeffe. Nº 12 (Special). 1916. Carboncillo sobre papel. Early charcoal painting by Georgia O'Keeffe
Georgia O’Keeffe. Nº 12 (Special). 1916. Carboncillo sobre papel.

Tras conocer al artista Arthur Wesley Dow durante unos cursos de verano en 1912, su estilo comenzó a cambiar. Dow era un revolucionario que animaba a los artistas a expresarse utilizando la línea, color y el sombreado armoniosamente. Creía que el arte debía ser una fuente de inspiración para todas las personas, participar de la vida cotidiana, y no sólo un adorno para unos pocos privilegiados. O’Keeffe disfrutó tanto de estos seminarios que empezó a desarrollar sus pinturas de manera más libre, dándole ritmo a la composición, como si se tratase de una partitura musical.

Georgia O'Keeffe Anything (Algo) 1916
Georgia O’Keeffe. Anything (Algo), 1916. Óleo sobre tabla, 50 x 40 cm. Museo Georgia O’Keeffe.
 

Georgia O’Keeffe y Alfred Stieglitz: la Galería 291

Gracias a sus estancias en Nueva York, O’Keeffe estaba al tanto de todas las vanguardias artísticas que llegaban de Europa. Su primera gran oportunidad vino de la mano del fotógrafo y galerista Alfred Stieglitz. Éste descubrió los dibujos al carbón de O’Keeffe y le parecieron «lo más puro, bello y sincero» que había visto en mucho tiempo. Los expuso en su galería, 291, lo que supuso un cambio en la mentalidad artística de O’Keeffe. ¡Era un pasaporte al éxito!

Georgia O'Keeffe y Alfred Stieglitz posan frente a dos de sus cuadros. Vogue, 1945. ©Cecil Beaton
Georgia O’Keeffe y Alfred Stieglitz posan frente a dos de sus cuadros. Vogue, 1945. ©Cecil Beaton
 
A partir de 1917 comenzó a trabajar con el grupo de artistas que había reunido Stieglitz en su galería: Charles Demuth, Arthur Dove, Marsden Hartley, John Marin, Paul Strand y Edward Steichen. Las fotografías de Strand, así como las de Stieglitz, inspiraron la obra de O’Keeffe. La relación entre la artista y el fotógrafo prosperó y trascendió lo puramente profesional, ya que se casaron unos años después. En esta época la pareja alternaba su residencia entre Nueva York con temporadas en la finca que tenía la familia Stieglitz en Lake George. 
 
Georgia O'Keeffe Radiator Building. Pintura de Nueva York New York painting de Georgia O'Keeffe.
Georgia O’Keeffe. Radiator Building—Night, New York (Edificio Radiator, de noche. Nueva York). 1927. The Alfred Stieglitz Collection, Crystal Bridges Museum of American Art, Bentonville, Arkansas
 

Georgia O’Keeffe se había convertido en una de las artistas más famosas del mundo. Disfrutó del éxito, aunque siempre se sentía más cómoda en la naturaleza, a solas con su caballete y sus pinturas. 


Georgia O’Keeffe en Nuevo Mexico

En 1929 O’Keeffe realizó un viaje que cambiará su vida: de camino entre Colorado y Texas se detuvo en Nuevo México, quedando maravillada por sus colores y paisajes. Años después, Stieglitz y ella compran unas propiedades en Abiquiu y Santa Fe.

Georgia O'Keeffe house in Abiquiu. Casa de O'Keeffe en Abiquiu
Interior de la casa de Georgia O’Keeffe en Abiquiu, Nuevo Mexico. Imagen via.

En las décadas de 1930 y 1940 su popularidad aumentó gracias a una serie de exposiciones en Nueva York. O’Keeffe obtuvo numerosos encargos. El Instituto de Arte de Chicago celebró una muestra retrospectiva de su trabajo en 1943; y en 1946 fue la primera mujer en tener su propia exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).

Últimos años de Georgia O’Keeffe

Tras la muerte de Stieglitz en 1946, O’Keeffe se retiró permanentemente a su finca, Ghost Ranch, permaneciendo allí casi recluida, aunque sin cesar de pintar, hasta el final de sus días.

Georgia O'Keeffe Ghost Ranch
Georgia O’Keeffe toma el sol en Ghost Ranch, Nuevo Mexico. Fotografía tomada por Arnold Newman. Imagen via

En 1962, O’Keeffe fue nombrada miembro de la Academia Americana de Artes y Letras y, cuatro años después ingresó en la Academia Americana de las Artes y las Ciencias. La siguiente década supuso un nuevo impulso a su carrera cuando el Museo Whitney de Arte Americano organizó una gran exposición con sus cuadros, la primera desde 1946. De esta forma, O’Keeffe fue «descubierta» por las nuevas generaciones de amantes del arte.

Falleció en Santa Fe (Nuevo México) a los 98 años.

Las obras de Georgia O’Keeffe: un reflejo de su vida

Su forma de «pintar música» hace que sus obras sean vibrantes y llenas de color. También hay un gusto por el detalle muy característico. O’Keeffe pintaba en gran formato elementos que en la realidad son muy pequeños, para hacer notar al público que hay que detenerse para fijarnos más atentamente en lo que nos rodea.

Podría decirse que la evolución artística de O’Keeffe pasa por distintos estadios. En un primer momento produce obras claramente academicistas, como es el retrato a la acuarela de arriba. Pero ella no se encontraba satisfecha con este estilo, por lo que decide ir probando nuevas técnicas y formatos. De su relación con el fotógrafo Stieglitz aprende a imitar los primeros planos y las imágenes cortadas propias de la fotografía. Aunque, sin lugar a duda, su gran fuente de inspiración fue la naturaleza, con la que estuvo en contacto permanente a lo largo de su vida. 

Retrato de Georgia O'Keeffe en 1960 por Tony Vaccaro
Retrato de Georgia O’Keeffe en Abiquiu, Nuevo México, en 1960. Fotógrafo Tony Vaccaro.



Del Academicismo al Modernismo americano: los paisajes de Georgia O’Keeffe

Si bien O’Keeffe es principalmente conocida en la Historia del Arte por sus flores a gran escala, no son éstas las únicas que la consagraron como madre del Modernismo americano. Desde las vistas de los imponentes rascacielos del Nueva York de principios de siglo, hasta las distintas series realizadas en su madurez desde su rancho, O’Keeffe presenta una visión fresca y prístina del mundo. Sus pinturas de huesos animales, las montañas, las construcciones de adobe o el brillante cielo comparten la delicadeza de los detalles y la pureza de la gama cromática. La naturaleza a través de los ojos de O’Keeffe es la apertura de un nuevo mundo.

Georgia O'Keeffe lake George reflections
Georgia O’Keeffe. Lake George Reflection. 1921-22. Óleo sobre lienzo. 147.3 x 86.4 cm. Colección privada.

Las flores de Georgia O’Keeffe

Las enormes flores de O’Keeffe son, como dice Jiménez-Blanco (veáse bibliografía abajo), «una respuesta a la grandiosidad de la naturaleza americana». Su gran tamaño que, en muchas ocasiones, desborda los límites del lienzo, se relaciona directamente con la amplitud de los paisajes locales. Las flores, además, representan la belleza de lo efímero y la delicadeza de la vida. 

Georgia O'Keeffe Amapola 1928 Poppy
Georgia O’Keeffe. Red Poppy, nº 5 (Amapola roja, nº 5). 1928. Óleo sobre lienzo. Museo Georgia O’Keeffe.

En 1924 pintó su primera flor a gran escala, titulada Petunia, n° 2, que se exhibió por primera vez un año después. En estos primeros momentos, O’Keeffe pintaba arreglos florales que ella misma componía. Más adelante fue reduciendo el número de especies y ampliando el formato de los elementos.

Todo el mundo asocia las flores a muchas cosas… Pero -de algún modo- nadie ve una flor -realmente- es tan pequeña- nadie tiene tiempo… así es que me dije -pintaré lo que veo- lo que la flor es para mí, pero la pintaré grande y se quedarán sorprendidos al tomarse su tiempo para mirarla.

Su obra Estramonio / Flor blanca nº 1 (1932) fue subastada en 2014 y vendida por 44.4 millones de dólares, el precio más alto alcanzado por la obra de una mujer artista. O’Keeffe fue, además, la primera mujer en exponer su obra en una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Georgia O'Keeffe Estramonio / Flor blanca nº 1
Georgia O’Keeffe. Estramonio / Flor blanca nº 1. 1932. Óleo sobre lienzo, 121 x 101,6 cm. Museo de Arte Estadounidense Crystal Bridges, Bentonville, Arkansas, EE.UU.
 

El arte de Nuevo México

Para O’Keeffe, Nuevo México supuso una fuente de inspiración sin fin. Le gustaban especialmente las cosas que solemos pasar por alto, como una puerta en una pared vieja, o una pequeña flor. Realizó obras en las que colocaba flores en un cráneo animal, o huesos colocados de tal manera que creaban su propio entorno en combinación con el paisaje del desierto. Algunos consideraron estos temas aterradores o incluso repulsivos, pero para O’Keeffe eran la belleza más pura y salvaje. 

Georgia O'Keeffe Ram's Head, White Hollyhock-Hicks Cuadro de cráneo de carnero con flores en Nuevo Mexico
Georgia O’Keeffe. Ram’s Head, White Hollyhock-Hicks.1935. Óleo sobre lienzo. 76.2 x 91.4 cm. Brooklyn Museum, Donado por Edith y Milton Lowenthal, Imagen vía

Fotos de Georgia O’Keeffe: Una mirada a la artista

 

Georgia O'Keeffe as a teaching assistant at the University of Virginia in 1915.
Georgia O’Keeffe como profesora en la Universidad de Virginia en 1915. Imagen via
Georgia O'Keeffe en 1918. Imagen tomada por Alfred Stieglitz
Georgia O’Keeffe en 1918. Gelatina de plata. Imagen tomada por Alfred Stieglitz. Museo Georgia O’Keeffe.
Imagen de O`Keeffe en el documental de Perry Miller Adato
Georgia O’Keeffe en una imagen del documental Georgia O’Keeffe – A life in art de Perry Miller Adato, 2003.

 

 

Georgia O'Keeffe en Abiquiu en 1948 por Philippe Halsman
Georgia O’Keeffe en su casa de Abiquiu, Nuevo Mexico. 1948. Fotografia tomada por Philippe Halsman. Imagen via
Georgia O'Keeffe en 1960 en Albuquerque, New Mexico, Tony Vaccaro
Georgia O’Keeffe en Albuquerque, Nuevo México, 1960. Imagen de Tony Vaccaro/Getty Images

Este es un pequeño documental de Georgia O’Keeffe hablando sobre su vida y su trabajo desde su casa de Abiquiu. Se rodó cuando la artista tenía ya 90 años…

Las frases de Georgia O’Keeffe

Sobre el arte y los artistas

Lo tenía en mi cabeza, bueno, quizá no tenía ni 12 años… sabía que iba a ser pintora.

Se requiere coraje para crear el universo artístico de uno.

Decidí empezar de cero, romper con todo lo que me habían enseñado. 

Solía pintar fragmentos de cosas porque podían expresar tan bien o mejor mis ideas que la cosa completa. 

Cuando tienes una flor en tu mano y la observas, se convierte en tu mundo en se momento. Quiero darle ese mundo a los demás. La mayoría de la gente en la ciudad va con prisas, no tienen tiempo para mirar una flor. Quiero que las vean les guste o no.

Sobre ser uno mismo

Siento que hay algo inexplorado sobre las mujeres que sólo una mujer puede explorar

Me he sentido absolutamente aterrorizada todos y cada uno de los momentos de mi vida – pero nunca me ha impedido hacer ninguna de las cosas que he querido hacer. 

Sé que la mayoría de las personas están tan centradas en sí mismos que no se dan ni cuenta de su propia individualidad; puedo verme a mi misma, y eso me ha ayudado a expresar lo que quiero decir en mis pinturas. 

Obtienes cualquier logro que estés dispuesto a reconocer

Georgia O’Keeffe para niños

Georgia O'Keeffe Sobre las nubes I 1962-63
Georgia O’Keeffe. Above the clouds I (Sobre las nubes I). 1962-63. Óleo sobre lienzo. 91.75 x 122.55 cm. Museo Georgia O’Keeffe.

O’Keeffe nos ofrece un arte accesible y comprensible para todos. ¿A quién no le gustan las flores, las conchas, el cielo o las montañas? Observar sus cuadros es como realizar una excursión al aire libre, donde podemos disfrutar del aire puro y de las maravillas de la naturaleza. La suya es una obra que conecta con los niños casi al instante. Aunque califiquemos muchos de sus trabajos como abstractos, debido a su forma de ampliar los más pequeños detalles a grandes dimensiones, a los niños les resulta llamativo que una artista se fije en esas pequeñas cosas, al igual que suelen hacer ellos.

Los más jóvenes también pueden apreciar su gran dosis de realismo, al ver sus cuadros les parecen «de verdad». Los detalles son tan precisos y la ejecución tan limpia que casi parece que estemos observando una fotografía macro 🙂

Las formas de sus figuras y su paleta de colores nos invitan a inspirarnos en sus temas y dejar volar nuestra imaginación. Seguro que después de conocer algunos de sus cuadros nos fijaremos más en los detalles en nuestro próximo paseo campestre.

Recursos educativos sobre Georgia O’Keeffe

Los trabajos de Georgia O’Keeffe son realmente interesantes para ponernos manos a la obra e intentar reproducirlos en casa con los niños. Son temas universales que se pueden adaptar a muchas técnicas artísticas y, realmente, podemos aprovechar los materiales que tengamos por casa. ¡Estos son algunos de los nuestros!

Actividad Georgia O'Keeffe para niños

En el siguiente vídeo se explica cómo pintar un paisaje al estilo de Georgia O’Keeffe:

¿Os animáis a crear vuestras propias obras inspiradas por O’Keffee?

¿Dónde podemos encontrar a Georgia O’Keeffe?

La vida de O’Keeffe se vio ligada a lo largo de los años a los paisajes de Nuevo México. Sería una propuesta ideal, y para muchos utópica, el hacer una escapada para poder acercarnos a su realidad. Si bien es difícil, os proponemos unas alternativas que seguro os son más asequibles:

Georgia O’Keeffe Museum

El Georgia O’Keeffe Museum nos ofrece en su página web un espacio llamado Collections online. Aquí encontrareis un buscador que nos permite conocer la vida y obra de la artista a través del catálogo del museo, con detalles y breves descripciones de cada una de las piezas. Está en inglés, pero merece la pena navegar por su página para adentrarnos en el mundo de la artista. 

Historic Artists’ Homes & Studios (HAHS)

Esta asociación aglutina las casas y estudios de artistas norteamericanos que actualmente sirven como museos. Entre ellas, se encuentra la de Georgia O’Keeffe. En su web podéis encontrar información, fotografías y curiosidades sobre Abiquiu, el que fue su hogar durante varias décadas. 

Museo Thyssen-Bornemisza

En España contamos con algunas obras de O’Keeffe en el madrileño Museo Thyssen-Bornemisza. Aquí podéis acceder a las fichas de dichos cuadros para obtener más información al respecto. 

Si queréis saber más…

Bibliografía sobre Georgia O’Keeffe para niños

No hay mucha bibliografía sobre Georgia O’Keeffe para niños en español, pero este libro acaba de ser publicado y podría ser interesante. Sánchez Vergara, Mª Isabel. Pequeña & Grande, nº 12. Georgia O’Keeffe. Editorial Alba. Barcelona, 2020.

Schümann, Bettina. 13 Women artists children should know. Prestel. 4ª edición, 2017.

Bibliografía para todos

Greenough, Sarah (ed.). My faraway one. Selected letters of Georgia O’Keeffe and Alfred Stieglitz. Vol I. 1915-1933. Analiza la correspondencia que mantuvo esta icónica pareja. 

Herbert, Kari. Rebel artists. 15 Malerinnen, die es der Welt gezeigt haben. C.H. Beck. Múnich, 2019.

Jiménez-Blanco, María Dolores, «Georgia O’Keeffe: otra manera de mirar», en VV.AA. La otra historia del arte. Heterodoxos, raros y olvidados. Instituto de Cultura. Fundación Mapfre. Madrid, 2006.

Lea, Robyn. Dinner with Georgia O’Keeffe. Assouline. EE.UU., 2017.

Phaidon (ed.). Grandes mujeres artistas. Londres, 2019.

Schümann, Bettina. 13 Women artists children should know. Prestel. 4ª edición, 2017.

Museo Georgia O’Keeffe

Otros artistas destacados

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