Noruega: Un cuento de hadas imaginado por Theodor Kittelsen

Noruega: Un cuento de hadas imaginado por Theodor Kittelsen

Hace unos años pude disfrutar de la impresionante belleza natural de Noruega, la cual me cautivó y me dejó con ganas de saber más de su historia y de cómo había evolucionado su folklore y arte. Fue entonces cuando descubrí al pintor Theodor Kittelsen (1857 – 1914). Su obra está considerada como romántica y naif, pero tiene unos matices que le diferencian de lo que yo había conocido en otros rincones de Europa.

El rey oso Valemon, pintado por el artista noruego Theodor Kittelsen
El rey oso Valemon (Kvitebjørn kong Valemon), 1912. Óleo sobre lienzo. Colección privada.

Theodor Kittelsen: una obra entre mitos y leyendas

Todos somos conscientes de la herencia de la tradición grecorromana en nuestra sociedad actual, pero se nos puede escapar la influencia que ha tenido la mitología escandinava: Se puede apreciar en autores que han marcado en el siglo XX y lo que llevamos del XXI, como podrían ser J.R.R. Tolkien o G.R.R. Martin. Esta influencia no afecta únicamente a la literatura, si no también a la música como el black metal, ya que han sido varias las bandas que han empleado sus obras para ilustrar sus discos.

La mitología escandinava procede del paganismo nórdico, y ha llegado hasta nuestros días como parte del folklore de estas tierras. Bueno, ¿y de qué va? Son numerosos personajes, criaturas, héroes y lugares que representaban el mundo a través de historias y canciones. Narran un ciclo, la vida en sí misma, y servían para que las personas pudieran explicarse por qué sucedían las cosas. Las creencias paganas «personificaban» a todos los seres y elementos de la naturaleza, atribuyéndoles características – a veces, protectoras; y otras, destructoras-.

Utilizando la mitología como metáfora se descubren grandes historias de belleza y terror. Al escucharlas las personas aprendían qué podían esperar de cada situación, sabrían qué sitios eran o no peligrosos y qué pasaría con ellos una vez murieran.

Las imágenes de Kittelsen de trolls, princesas, castillos y animales han fascinado a muchas generaciones. El artista experimentaba la naturaleza en primera persona y así podía transmitir toda su fuerza en su obra.

Los trolls de Noruega

El troll se pregunta cuántos años tiene, pintado por Theodor Kittelsen en 1911.
El troll se pregunta cuántos años tiene (Trollet som grunner på hvor gammelt det er), 1911

Los trolls dan a menudo la impresión de ser grandes, fuertes y tontos, como los de David el Gnomo (¿os acordáis? 🙂 ). Pero también los hay sabios y buenos. Su aspecto es parecido a un humano, aunque son feísimos y enormes. Pueden enfadarse y ser caprichosos cuando se irritan. Provienen de la mitología, ya que se inspiran en los gigantes (jotunn) que eran los enemigos de los dioses. Si un troll entra en contacto con la luz del sol, se convertirá en piedra.

Ilustración de un troll para el libro Røderev og Askeladden
«¡Au! ¡Au! ¡Debo ser un ciego más» , gritó el troll ( «Hau, hau, det skulle troll være blindebukk lenger!» skrek trollet, 1906. Ilustración para Røderev og Askeladden, de P. Chr. Asbjørnsen. Nasjonalmuseet.

Ningún artista había dibujado antes a los trolls como Theodor Kittelsen, y sus imágenes se convirtieron inmediatamente en clásicas, por lo que Noruega le considera el «padre» de todos los trolls. En su arte confluye su gran amor por la naturaleza y la tradición de los cuentos de hadas, con rasgos del misticismo y el Art Nouveau de principios de siglo.

Fossegrimen

Dibujo del Fossegrimen
Fossegrimen, 1887. Dibujo a lápiz y tinta sobre papel.

Los fossegrimen o grim son las «sombras de las cascadas», ya que viven en los remolinos de los saltos de agua. Su aspecto es el de un atractivo violinista, que con su música imita los sonidos de la naturaleza. De esta forma engaña a los humanos para que bajen al río y allí… desaparecen.

Nokken

Dibujo del Nokken, por Kittelsen
Nokken, 1887. Dibujo. Nasjonalmuseet.
El nokken como un caballo blanco, pintado por Kittelsen en 1909.
El nokken como un caballo blanco (Nøkken på hvit hest), 1909. Kittelsenmuseet.

El nokken vive en los ríos y lagos, asomando únicamente sus inquietantes ojos. Este terrorífico y demoníaco ser puede adoptar distintas formas, como un caballo blanco o incluso un atractivo joven. Sus intenciones son malvadas, ya que hace saltar a las personas al agua, para luego ahogarlas.

Hulder

La huldra se desvanece, pintado por Kittelsen.
La huldra se desvanece (Huldra forsvant), 1908. Técnica mixta. 102 x 164 cm. Colección privada.

Hulder, o huldra, es otro personaje mitológico femenino. Es preciosa, pero tiene una cola de vaca bajo la falda y la espalda como un tronco podrido. La leyenda dice que si consigue que un joven se case con ella se volverá una mujer normal, pero a cambio perderá su belleza.

Goblin

Los elfos atrapan al goblin, pintado por Kittelsen en 1908
Los elfos atrapan al goblin (Alver fanger skyggetussen), 1908. Colección privada.

Estos duendes no son muy inteligentes pero sí astutos. Son malvados, no viven en un lugar fijo y suelen molestar a las personas: les cambian los papeles de sitio, les destapan por la noche y arrastran sus muebles.

Draugen

Dibujo de Draugen por Theodor Kittelsen
Draugen. Dibujo a lápiz y tinta. 24 x 21 cm. Nordnorsk Kunstmuseum.

Es el fantasma de un hombre que se ahogó en la mar, por eso tiene un aspecto monstruoso cubierto de algas, aunque puede manifestarse de otras maneras. Una de ellas es la de un marinero que pesca sólo en su barco. Se le puede ver en las noches de tormenta, ahogando a marineros y pescadores y hundiendo barcos.

Cuentos noruegos y más

Theodor Severin Kittelsen no realizó únicamente escenas relacionadas con personajes mitológicos como las que acabamos de ver. Su inquietud e imaginación le llevaron a ilustrar cuentos populares noruegos, reflejar la belleza de los recónditos rincones de su país y plasmar con crudeza los estragos de hechos históricos como la llegada de la peste negra a Noruega.

Está claro que los niños disfrutarán de la parte mágica de los cuentos de hadas, quedando reservada para esos jovencitos valientes que empiezan a leer cuentos de misterio y cosas que asustan las pinturas más oscuras de escenas intrigantes. Ya le hubiera gustado a Edgar Alan Poe que Kittelsen ilustrara sus relatos de terror gótico.

Para finalizar, apto para todos los públicos y, especialmente, los padres amantes de Noruega, están sus paisajes y caricaturas de la vida cotidiana noruega del cambio de siglo.

 Soria Moria Slott

El palacio de Soria Moria, pintado por Theodor Kittelsen en 1900
El palacio de Soria Moria (Soria Moria Slott), 1900. Óleo sobre lienzo. 46 x 69 cm. Nasjonalmuseet, Oslo.

La serie de obras que Kittelsen pintó sobre Soria Moria se basan el el cuento de hadas noruego del mismo nombre (Soria Moria Slott). La historia se considera un viaje de progresión hacia el éxito, ya que el niño protagonista pasa de ser un vago sin aspiraciones a casarse con una princesa, gracias a su tenacidad y un poco de magia. La historia fue recogida del folklore noruego por los escritores Peter Christen Asbjørnsen y Jørgen Engebretesen Moe (podéis leer la versión en inglés aquí)

Paisajes

Mañana de invierno, pintada en 1906
Mañana de invierno (Vintermorgen), 1906. Técnica mixta. 52 x 38 cm. Colección privada.

Theodor Kittelsen fue un destacado paisajista, que se encargó de mostrar algunos de los lugares más impresionantes y emocionantes del país en sus obras. Éstas no fueron únicamente cuadros, si no también acuarelas e ilustraciones para libros infantiles e incluso escenas bíblicas. La relación del artista con la naturaleza, sus misterios pero también un profundo respeto se refleja en sus dibujos.

La muerte negra

Theodor Kittelsen Pesta
Recorre toda la tierra (Pesta farer landet rundt), 1904. Lápiz y acuarela sobre papel. 65 x 52 cm. Nasjonalmuseet / Ivarsøy, Dag Andre

Kittelsen también es famoso por una serie de pinturas oscuras e ilustraciones góticas que representan la Peste. En 1349 la peste bubónica arrasó dos tercios de la población de Noruega; el país tardó varios siglos en recuperarse. En el libro La muerte negra (Svartedauen, 1900) Kittelsen representa a la Peste como una vieja que va recorriendo el mundo, extendiendo la enfermedad y la destrucción. Cabe destacar que muchas de estas imágenes están representadas desde el punto de vista de un niño, algo que vemos es una constante en su obra.

Caricaturas

Dryrekarikaturer, c. 1870. Pluma y acuarela sobre papel. 203 x 340 mm. Nasjonalmuseet

Desde los comienzos de su carrera artística Kittelsen descubrió que no sólo podría plasmar imágenes en el papel o el lienzo, si no también su humor y entusiasmo por las anécdotas y la comedia. Las caricaturas y los dibujos ingeniosos fueron surgiendo a lo largo de toda su trayectoria. En ellas aprovecha las peculiaridades de la gente, pero también revela su simpatía por los más débiles de la sociedad. Kittelsen también es conocido por su cariño hacia los animales, a los que a menudo otorga características humanas, como en las fábulas, y surge la pregunta: ¿Los animales tienen alma?

Biografía de Theodor Kittelsen

Autorretrato de Kittelsen, pintado en 1891
Autorretrato, 1891. Óleo sobre lienzo.

Theodor Severin Kittelsen nació en el pueblo costero de Kragerø en la provincia de Telemark, Noruega. Su padre, que era comerciante, falleció cuando Kittelsen tenía 11 años, dejando la familia en una difícil situación económica. El niño, de gran imaginación, decidió salir de casa, convirtiéndose en aprendiz de relojero. Su maestro fue el relojero alemán Stein, con quien trabajó en Arendal.

Así se inició Kittelsen en el arte

Cuando contaba con 17 años su talento artístico fue descubierto por el abogado Diderich Maria Aall, que era también presidente de la Asociación de Arte. Pronto se convirtió en su benefactor, organizando una recaudación de fondos para pagar sus estudios artísticos. Kittelsen se matriculó en la Escuela de Pintura de Wilhelm von Hanno en Cristiania (ahora Oslo), y también iba a clases nocturnas en la Escuela de Dibujo.

En 1876 Kittelsen se trasladó a Múnich para comenzar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes. Durante su estancia alemana, se hizo amigo del pintor noruego Erik Werenskiold. Todos sus gastos académicos eran sufragados por Aall. Kittelsen comenzó a participar en exposiciones en Cristiania, Bergen, Gotemburgo y Viena. Su obra de esta época incluye varios óleos, pero también caricaturas e historietas cómicas de animales. Kittelsen estaba decidido a trabajar como pintor al óleo, ya que consideraba esta técnica la expresión más distinguida de las artes visuales. Desde 1879 Aall no pudo continuar apoyándole, por lo que Kittelsen empezó a trabajar como dibujante para varias publicaciones alemanas.

Regreso a Noruega

1880 significó el regreso de Kittelsen a su país. Siguió trabajando como artista para algunas revistas, llegando a publicar su primera obra en 1881. Un año despues, Kittelsen recibió una beca del Estado para estudiar en París. Su estancia allí fue breve y poco fructífera, por lo que se trasladó nuevamente a Múnich. Comenzó a recibir numerosos encargos, sobre todo como ilustrador.

En 1887 se instaló definitivamente en Noruega, donde continuó trabajando como ilustrador de diversas colecciones de historias suecas y danesas. Kittelsen participaba también en exposiciones nacionales. Se trasladó con su hermana y su cuñado a las islas Lofoten, donde el cuñado trabajaba de farero. Para Kittelsen esta fue una época donde pudo perfeccionar sus representaciones y conocimiento de la naturaleza, inspirado por los paisajes de las islas. En esta época pintó su obra Eco, la pintura de la que se mostraba más orgulloso. La obra muestra tres características que definen su estilo: la identificación de la experiencia del niño, la estética paisajística y el encanto de la naturaleza.

Eco, la mejor pintura al óleo de Kittelsen
Eco (Ekko), 1888. Óleo sobre lienzo. 156 x 110 cm.

Los cuentos de hadas noruegos

Uno de los encuentros más significativos en la vida del artista sucedió en 1881, cuando conoció al escritor P. Chr. Asbjørnsen, quien le pidió que ilustrara Hijos de los Peces (Fiskesønnene). La recomendación del pintor Werenskiold fue en parte determinante en el inicio de esta relación, ya que en una carta a Asbjørnsen escribió: «Es muy inteligente y perceptivo, y tiene una fantasía salvaje, con gran inventiva». Kittelsen seguirá trabajando con él y con Jørgen Moe en la compilación de Cuentos populares noruegos (Norske Folkeeventyr). La colaboración duró hasta 1910.

La vida en Lauvlia

Fotografía de Kittelsen con su familia en Lauvlia
Kittelsen con su mujer, Inga, y 8 de sus hijos en Lauvlia. Lauvlia Theodor Kittelsens Kunstnerhjem.

En 1899 Kittelsen conoció a Inga Dahl y se casaron ese mismo año. La nueva familia se mudó a Prestfoss, donde construyeron una casa que él llamó Lauvlia, junto al lago Soneren. Tuvieron 9 hijos y, para Kittelsen, los siguientes años fueron los más felices y productivos de su vida. El paisaje en el que se ubica la casa le sirvió como inspiración para su obra, tanto en verano como en invierno. Actualmente la vivienda alberga un museo sobre el artista.

En 1908 Kittelsen fue nombrado caballero de la Orden de San Olaf, la máxima distinción que otorga el reino de Noruega. A pesar de ello, en 1910 la familia tuvo que vender Lauvlia e instalarse en distintas localidades. La salud de Kittelsen no era buena y, aunque trabajó hasta el último momento, murió en 1914 arruinado. Su familia consiguió un salario estatal por el trabajo de Kittelsen.

¿Dónde encontrar a Theodor Kittelsen?

Nordnorsk Kunstmuseum, Tromsø, Noruega.

Nasjonalmuseet, Oslo, Noruega. Tras una extensa reforma, el nuevo museo tiene previsto abrir sus puertas en 2021.

Kittelsenmuseet, Vikersund, Noruega. Presenta una de las colecciones más grandes de obras originales de Kittelsen.

Lauvlia, Prestfoss, Noruega. La casa taller de Kittesen se ha convertido en un museo sobre el artista.

Si quieres saber más sobre Kittelsen y el folklore noruego

Asbjørnsen, P. Chr. y Jørgen Moe. Cuentos noruegos (Cuentos antiguos noruegos) . Editorial Malas compañías. 2016. 

Folstad, Sverre. Theodor Kittelsen, Art Souvenir. Gudrung Publishing. Londres, 2018. (En inglés). 

 

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