Saltar al contenido
Historia, maleta y niños

Ledesma y el Puente Mocho

Ledesma es uno de esos lugares que parecen hechos para despertar la imaginación de los niños. Murallas, puertas medievales, calles empedradas, antiguos escudos de piedra y puentes sobre el río Tormes convierten la visita en una pequeña aventura histórica al aire libre.

Situada apenas a 30 km de Salamanca, Ledesma está considerada uno de los pueblos más bonitos de España. Además, muy cerca se encuentra el Puente Mocho, uno de los restos arqueológicos más curiosos de la provincia y tradicionalmente relacionado con una antigua calzada romana.

Plaza Mayor Ledesma para niños
Soportales de la Plaza Mayor de Ledesma. © Historia, maleta y niños.

Pero lo mejor de Ledesma no es solo lo que se ve, sino todo lo que permite imaginar. Aquí los niños pueden jugar a buscar símbolos medievales, recorrer murallas como pequeños exploradores o descubrir cómo vivían las personas que habitaban este lugar hace siglos.

Nivel de dificultad: 🎨🎨

¿Qué encontrarás en este artículo?

Un paseo por la historia de Ledesma

Los primeros habitantes: menhires, verracos y castros prerromanos

Se tiene constancia de que los primeros habitantes de Ledesma llegaron en época prehistórica. Su situación estratégica, sobre un cerro fácilmente defendible junto al río Tormes, favoreció el asentamiento humano desde tiempos muy antiguos. Como recuerdo de estas gentes todavía puede verse el menhir de Ledesma, situado junto al puente a la entrada del pueblo.

Los restos arqueológicos más antiguos aparecieron bajo la actual plaza de San Martín, excavada entre 1989 y 1990. En el yacimiento aparecieron materiales procedentes de la Edad del Bronce Final (siglos XIII-VIII a.C.) y de la Edad del Hierro (siglos VIII-VI a.C.). Todo apunta a que en Ledesma existió un importante castro vetón, uno de esos poblados fortificados que dominaban el oeste peninsular antes de la llegada de Roma.

El verraco de Ledesma ha perdido la cabeza. © Historia, maleta y niños.

De aquella cultura prerromana también se conserva un verraco, hoy situado en los jardines de la Fortaleza. Estas esculturas zoomorfas de granito, tan típicas del territorio vetón, siguen despertando la imaginación de los niños: ¿eran símbolos protectores?, ¿marcadores de pastos?, ¿animales sagrados? Nadie lo sabe con certeza… Y ahí está el misterio.

Bletisa, la huella romana de Ledesma

Después llegaron los romanos: Bletisa se integró en la provincia de Lusitania y alcanzó cierta importancia dentro de la red de comunicaciones romana del oeste peninsular. Todavía hoy quedan huellas de aquella época repartidas por el territorio: puentes, restos de calzadas y, sobre todo, una pieza arqueológica excepcional que reconocía oficialmente a Ledesma dentro del imperio romano. Se trata del término augustal empotrado en la fachada de la iglesia de Santa María. Es un mojón de piedra del año 6 d.C. mandado colocar por el emperador Augusto para delimitar territorios administrativos. Aunque está desgastado por el paso del tiempo, todavía puede leerse parte de la inscripción latina:

(I)mp(erator) Caesar Aug(ustus), pontif(ex) / Maxim(us), tribunic(ia) pot(estate) XXVIII. / co(n)s(ul) XIII, pater patr(iae). / Terminus augustalis inter Bletissam et Mirobr(igam) et Salm(anticam).

O, lo que es lo mismo: El emperador César Augusto, pontifice máximo, investido 28 veces con la potestad tribunicia, 13 veces cónsul, padre de la patria. Término augustal entre Bletisa, Mirobriga y Salmantica.

La leyenda de los mártires y la presencia musulmana

Tras la caída del Imperio romano llegaron siglos convulsos. Visigodos y musulmanes pasaron por estas tierras, aunque de la presencia islámica en Ledesma han sobrevivido sobre todo las leyendas. Conocemos la tradición de los mártires de Ledesma, que data del año 745. El hijo del gobernador musulmán, llamado Alí, jugaba con los niños cristianos de la villa y terminó acercándose poco a poco a su fe. Finalmente fue bautizado con el nombre de Nicolás.

La historia, a medio camino entre realidad y leyenda medieval, continúa con un desenlace dramático: su padre, furioso por la conversión, ordenó ejecutar tanto al muchacho como a los clérigos que lo habían instruido. Desde entonces, la memoria de aquellos mártires quedó unida para siempre a la localidad.

La Puerta de San Nicolás es la única que se conserva en su totalidad de las ocho que tuvo la muralla de Ledesma. © Historia, maleta y niños.

En su honor sigue en pie una de las ocho puertas de la muralla: la puerta de San Nicolás o de los Mártires. Es la única puerta conservada del recinto medieval y uno de los rincones con más personalidad de Ledesma.

La gran villa medieval de Fernando II

La verdadera transformación de Ledesma llegó durante la Edad Media, cuando el reino de León consolidó la repoblación de esta frontera estratégica. En el año 1161, siendo rey Fernando II, se da por finalizada la repoblación y el monarca otorga a la villa su propio fuero. A partir de entonces se vivió una etapa de gran crecimiento y Ledesma se convirtió en un importante núcleo político, ganadero y comercial. Por aquí cruzaban caminos, cañadas y rutas que comunicaban el norte y el oeste del reino leonés.

La iglesia de Santa María la Mayor es una de las joyas del gótico hispano-flamenco de la provincia. En su interior está el sepulcro de don Sancho, hijo del infante Pedro de Castilla, señor de Ledesma y vinculado a Montemayor del Río.
© Historia, maleta y niños.

En esta época comenzó la construcción de la muralla que rodea todo el cerro donde se asienta Ledesma y que guarda en su interior la Fortaleza. Si te fijas bien, en muchos sillares aún pueden verse las marcas de los canteros: aparecen como pequeñas señales grabadas por quienes levantaron la muralla piedra a piedra. Era una forma de averiguar de dónde procedía el sillar o quién lo había tallado, así se llevaba la cuenta a la hora de pagar. Las marcas de los canteros también pueden indicar la posición en la que debía colocarse cada sillar para dar estabilidad a la estructura.

La Fortaleza, situada en el extremo suroeste, fue ampliándose entre los siglos XIII y XV y terminó convirtiéndose en símbolo del poder señorial de Ledesma. Tiene una planta irregular, ya que está construida sobre una inmensa mole de granito.

Fortaleza de Ledesma para niños
La entrada a la Fortaleza de Ledesma. Es muy curioso porque uno de los torreones tiene planta poligonal y el otro circular. © Historia, maleta y niños.

Señores, palacios y casas nobles

Ledesma es cedida a miembros de la familia real, a quienes pertenece desde el reinado de Alfonso X el Sabio hasta el siglo XV. En ese momento, Enrique IV entregó el señorío a su favorito, Beltrán de la Cueva, futuro duque de Alburquerque. Pertenecerá a su familia hasta el siglo XIX. Aquella larga etapa señorial dejó una profunda huella urbana, puesto que son numerosos los caballeros y familias nobles se establecieron aquí. Además de sus labores militares, estos señores se dedicaban a la ganadería y construyeron en Ledesma sus casas solariegas y palacetes urbanos. Aunque no es posible visitar sus interiores, porque son privadas (¡qué suerte!), todos los edificios históricos cuentan con señalización explicando su historia.

Casco antiguo de Ledesma para niños
Detalle de una ventana en el casco antiguo de Ledesma. © Historia, maleta y niños.

Una villa histórica que sigue viva

En las últimas décadas, Ledesma ha recuperado gran parte de su esplendor gracias a importantes trabajos de rehabilitación y conservación patrimonial. El resultado es un casco histórico que conserva su encanto tradicional, con callejuelas y plazas por las que da gusto pasear y sentir cómo te transportas a otra época. Desde 1975 está declarada Conjunto Histórico-Artístico y forma parte de la red de los pueblos más bonitos de España.

Puentes sobre el Tormes Ledesma para niños
Los puentes sobre el Tormes. © Historia, maleta y niños.

Uno de los lugares más agradables para detenerse es el Paseo de Alonso Andrea, un mirador natural sobre el río Tormes perfecto para descansar en familia. Desde allí se obtienen algunas de las mejores vistas de los puentes de Ledesma. El Puente Antiguo, de cinco ojos, ha sido reconstruido en distintas épocas y estuvo a punto de ver su fin durante la Guerra de la Independencia. Muy cerca se encuentra el Puente Nuevo, inaugurado en 1954, por el que pasa la carretera. Juntos forman una de las imágenes más reconocibles y fotogénicas de la villa.

Alcantarilla casco antiguo Ledesma para niños
Las alcantarillas de Ledesma. © Historia, maleta y niños.

El Puente Mocho: un rincón romano escondido entre encinas y dehesas

Una antigua ruta romana junto al Tormes

Aunque la Vía de la Plata, la gran calzada romana, atravesaba el oeste peninsular de norte a sur, desde Salamanca partían varios caminos secundarios que comunicaban distintos asentamientos de la zona. De la antigua puerta del Sol salmantina (hoy Universidad Pontificia en la calle Compañía) salía un camino dirección a Ledesma siguiendo el curso del río Tormes.

Antes de llegar, la calzada pasa por los Baños de Ledesma, donde brotan aguas termales y aún hoy sigue funcionando el balneario. El lugar está rodeado por un paisaje tranquilo donde resulta fácil imaginar a viajeros y comerciantes romanos descansando tras largas jornadas de camino.

Un puente romano en mitad de la dehesa

Saliendo de Ledesma, por la derecha del Tormes, volvían a salir distintos ramales de la vía. En la que va en dirección a Moraleja de Sayago (Zamora) encontramos el Puente Mocho, que cruza la Ribera de Cañedo y llama la atención por su aspecto robusto y sencillo, perfectamente integrado en el paisaje.

Puente Mocho Ledesma para niños
¡Llegamos al Puente Mocho! Aquí se ve desde el pequeño mirador donde hay unos carteles explicativos. © Historia, maleta y niños.

Es de época alto imperial y fabricado en sillería de granito. Los trabajos posteriores son de mampostería con argamasa, fácilmente distinguibles de los grandes sillares graníticos colocados por los ingenieros romanos hace casi dos mil años. El paisaje que lo rodea tiene alto valor ambiental, rodeado de encinares y peñascales: un auténtico bosque mediterráneo.

El nombre de “Mocho” probablemente hace referencia a la pérdida de parte de sus pretiles o elementos superiores con el paso del tiempo. Aun así, conserva una imagen poderosa y evocadora, especialmente cuando el arroyo lleva agua y el granito refleja los tonos dorados del atardecer.

¿Cómo llegar al Puente Mocho?

Nada más salir en el desvío de la carretera SA-311 hay una zona de aparcamiento. El camino hasta la entrada a la calzada romana es de tierra, bastante ancho (pueden cruzarse dos coches, pero actualmente está prohibido el tráfico para preservar el entorno) y discurre cómodamente por la dehesa. La distancia hasta el puente es de unos 2.5 km. Donde comienza la calzada hay otra pequeña zona con paneles explicativos, y luego el acceso está vallado para que no se escape el ganado. El descenso hasta el puente es un poco empinado, los niños pueden bajar y subir andando, pero no los cochecitos…

Calzada romana puente mocho Ledesma para niños
La calzada romana que va descendiendo hacia el Puente Mocho. © Historia, maleta y niños.

Es una zona fantástica para pasar un día en contacto con la naturaleza, almorzar y apreciar la calidad arquitectónica de este Bien de Interés Cultural.

¿Por qué Ledesma gusta a padres e hijos?

Quizá el manjar más conocido de Ledesma sean sus rosquillas. Son unos roscos pequeñitos, hechos artesanalmente en dos obradores locales, ¡y están deliciosos! Ni sé la de kilos que habremos comido en casa 🙂 Por cierto, organizan visitas guiadas y talleres, abajo os dejo la información.

Si os gustan los castillos y murallas medievales, el castillo es visitable, pero hay que concertar la visita llamando al +34 689 787 876. Todo está muy bien conservado, así que es fácil dejar volar la imaginación.

Puente Mocho Ledesma para niños
A pesar de ser invierno disfrutamos de un pequeño «chapuzón». © Historia, maleta y niños.

Y si queréis combinar naturaleza e historia, el paseo hasta el Puente Mocho es vuestro sitio -con un merecido picnic para reponer fuerzas, ¡claro!-.

¿Cómo citar este artículo?

Si te ha gustado lo que has leído y deseas citarlo en alguna publicación, puedes hacerlo así:

¡Gracias!

Si queréis saber más de Ledesma

Martín Martín, J.L y S. Martín Puente (coor). Historia de Ledesma. Ediciones de la Diputación de Salamanca. Ayuntamiento de Ledesma. Salamanca, 2008. 

Centro de Interpretación de la Historia de Ledesma, Bletisa. C/ San Miguel, s/n. Aquí podéis informaros de las actividades y rutas que tienen específicas para niños.

www.turismoledesma.com La Oficina de Turismo de Ledesma está en la Plaza Mayor, 1. Podéis poneros en contacto con ellos aquí.

Visita a los obradores donde se fabrican las rosquillas de Ledesma:

C/ San Miguel 14. [email protected]
(0034) 923 570 729

C/ Policarpo Cuevas Trilla 5. [email protected]
(0034) 923 570 008

¿Quieres conocer otros lugares emocionantes con niños?