Bonilla de la Sierra: Villa Episcopal

Bonilla de la Sierra: Villa Episcopal

En el corazón de la Sierra de Gredos, rodeado de bosques de encinas, encontramos la pequeña localidad de Bonilla de la Sierra. Pequeña, sí, ¡pero con un pasado y un patrimonio que abruman! Pertenece al grupo de los Pueblos más bonitos de España y opta a ser elegido el Pueblo más bello de Castilla y León en la categoría de localidades de menos de 1000 habitantes. Desde luego, motivos le sobran para alzarse como ganador. ¿Quieres descubrirlos?

Bonilla de la Sierra. © Marieta Bermudo

Historia de Bonilla de la Sierra

Prehistoria: el altar rupestre de Bonilla

Todas las historias tienen un principio, y el de Bonilla de la Sierra se remonta bastantes siglos hacia atrás. Sus bosques de encinas, la proximidad del río Corneja y el fresco aire de la sierra seguro convirtieron a este territorio en lugar de asentamiento de los vetones. Se conserva el altar rupestre del Canto del Mortero: una enorme roca de granito en el punto más alto de un cerro, rodeado a su vez por montañas más altas y abierto hacia el valle del Corneja, por lo que tiene una vista privilegiada de todo el entorno. Cuando lo visitamos no teníamos muy clara su ubicación exacta, pero no existe en los alrededores otra roca de similares características: ¡tenía que ser ésta!

El enorme altar rupestre conocido como Canto del Mortero en Bonilla de la Sierra. ©Marieta Bermudo.

Catorce escaloncillos tallados en la roca nos llevan a la cima. Algunos autores ven en este número una relación con el ciclo lunar -catorce días de ascenso o fase creciente y otros tantos de descenso o menguante-. Una vez arriba aparecen unos canales que parten en todas direcciones y un hoyo perfectamente circular. Quizá se aprovechó un agujero natural para seguir excavando y darle esta forma perfecta. Al verter aquí una cantidad determinada de líquido, éste rebosaría y caería por los canales, sorprendiendo con el efecto a los espectadores que se encontraban alrededor.

Pero, ¿cuál es el propósito de este altar de sacrificios? Nada más verlo nos damos cuenta de que es un espacio singular, muy atrayente. No hace falta ser un experto para relacionar este magnético lugar con el mundo de las creencias prehistóricas. Aquí pasaban cosas… Tal vez se efectuara un posible culto a la Luna, o se marcara el paso de las estaciones a través de los solsticios y equinoccios.

En el entorno del Canto del Mortero encontramos esta roca con tres huecos. ¿Pudo utilizarse como asientos o repisas en algunos rituales? © Marieta Bermudo

El altar del Canto del Mortero no es el único elemento prehistórico de Bonilla. A pocos metros se encuentran otras rocas con formas especiales, posiblemente empleadas con finalidad ritual: pilas redondeadas, profundos agujeros, más escaloncillos…  Además, el Canto del Mortero podría perfectamente estar relacionado con otras «piedras mágicas» de la Sierra de Gredos: el Castro de Ulaca, el castillo de Malqueospese, el Cerro de la Atalaya… ¿Existía una conexión real? ¿Conocían los habitantes de estas tierras los demás altares? ¿Eran similares los rituales que se llevaban a cabo en ellos?

Antigüedad

Mires donde mires, el paisaje que rodea a Bonilla de la Sierra te encantará. © Marieta Bermudo

El siguiente hito histórico nos lleva a la época romana, en la que probablemente surgió una pequeña población junto a la calzada que unía el Puerto de Villatoro (Ávila) con Béjar. Además, se han encontrado restos de cerámica romana en las inmediaciones del altar del Canto del Mortero. Según algunos estudios, de este periodo puede derivar el nombre de Bonilla, que originalmente habría sido Bonna Villa. No iban mal encaminados al nombrarlo así: el lugar es una delicia, como bien supieron aprovechar sus visitantes en siglos posteriores.

Edad Media

Poco se sabe de los siglos visigodos y musulmanes, aunque se cree que la zona estuvo habitada. En el siglo XI Raimundo de Borgoña inicia la repoblación de Ávila y sus territorios, lo que favoreció el desarrollo comercial y administrativo de las localidades de la Sierra de Gredos. A Bonilla fueron llegando cristianos del norte peninsular, así como judíos, que vinieron atraídos por la formación de nuevos señoríos y villas en el valle del Tiétar.

Aunque bastante deteriorada, Bonilla de la Sierra conserva su muralla medieval, como se aprecia en estos lienzos y cubos. © Marieta Bermudo.

La población de Bonilla de la Sierra fue asentándose durante el siglo XII, cuando se cree que comenzaron a construirse sus elementos defensivos. Recordemos que era un periodo de incertidumbre y revueltas, así que un castillo y una muralla jugarían un papel muy importante en la posible supervivencia de sus habitantes.

No está clara cuál fue la ubicación de la judería de Bonilla de la Sierra, aunque por los registros tributarios se considera que tuvo un tamaño medio, de entre las 17 que tuvo la provincia de Ávila. A mediados del siglo XV se le concede el título de Aljama, lo que significa que contaba con todas las instituciones necesarias para llevar una vida plenamente judía: sinagoga, rabino, cementerio, carnicería y sus propios jueces. Se cree que esta población se dedicaba a la Mesta, los préstamos y la industria maderera. El rey Juan II de Castilla les concede el privilegio de realizar transacciones comerciales, lo que aumenta la prosperidad de Bonilla. 

Señorío episcopal

El 21 de octubre de 1224 el papa Honorio III concede al obispo de Ávila la jurisdicción y posesión de las villas de Bonilla de la Sierra y Villanueva del Campillo. A partir de este momento, amparado por la protección eclesiástica, el desarrollo de Bonilla será imparable. En ella se concentrarán las instituciones administrativas, jurídicas, militares y económicas del señorío. Al depender directamente del Obispado, sus habitantes tributaban los impuestos directamente en Bonilla, sin pasar por Ávila; y podían apacentar libremente su ganado y cortar leña de sus bosques.

Al igual que los demás señores, los prelados abulenses se construyen un castillo en Bonilla de la Sierra, que les ofrecerá tanto residencia como protección. En 1384, siendo obispo Diego de los Roeles, se celebró en Bonilla el primer gran sínodo de la iglesia abulense.

El obispo Lope de Barrientos, atribuida a Egas Cueman. Escultura en alabastro policromado. 1454. Museo de las Ferias – Fundación Simón Ruiz. Medina del Campo. Imagen via

Medio siglo después, en 1440 el obispo Lope de Barrientos acoge en el castillo de Bonilla al rey Juan II de Castilla, quien se refugió aquí huyendo de Salamanca debido a las luchas familiares originadas por el nombramiento de Álvaro de Luna como Condestable de Castilla. Durante la estancia real se celebraron en Bonilla las Cortes de Castilla.

A partir del Concilio de Trento se impone a los obispos a residir en sus propias diócesis. Por este motivo, los obispos abulenses pasan a utilizar Bonilla de la Sierra como residencia estival.

Siglo XIX

En el campanario de la iglesia-colegiata de Bonilla de la Sierra se aprecia el escudo del obispo Carrillo de Albornoz. ©Marieta Bermudo.

¡Ay, el siglo XIX! Aunque en 1822 la presencia episcopal todavía era un hecho, los procesos de desamortización (Mendizábal, en 1836, y Madoz, en 1855) supusieron el fin de una época. Tanto el castillo-palacio como la muralla cayeron en desuso, y sus piedras fueron reutilizadas para otros propósitos. No sorprende encontrarse hoy sillares tallados y escudos eclesiásticos en algunas fachadas de viviendas particulares. 

Bonilla en la actualidad

Bonilla de la Sierra cuenta con una población permanente de poco más de un centenar de  habitantes, aunque durante las vacaciones muchos de sus hijos regresan a casa. Los habitantes de esta villa tan encantadora se esfuerzan por mantener vivas sus tradiciones y atraer a todos los visitantes que puedan para que el turismo mantenga su llama encendida.

Logo del Club de Calva de Bonilla de la Sierra

Más allá de lo tradicional, hay ciertas actividades que son entrañables y desconocidas para los forasteros. ¿Sabes jugar a la calva? Este deporte de origen vetón, que surgió como un humilde entretenimiento de pastores, sigue siendo uno de los más populares del pueblo, hasta el punto de contar con un equipo federado.

La Semana Santa de Bonilla de la Sierra también merece ser conocida, en especial por su procesión de los Negros. El Viernes Santo tres hombres vestidos de negro, salen de la iglesia de San Martín y, separados por una distancia de 50 metros, recorren las calles del pueblo. Uno toca una campanilla, otro una trompeta y el tercero un bombo. De esta manera tan austera y solemne anuncian la muerte de Cristo.

Personajes ilustres de Bonilla de la Sierra

En 1409 nació en Bonilla Juan de Carvajal, fue obispo de Plasencia y Coria. Como benefactor de Bonilla impulsó las obras de la iglesia. 

¿Recordáis al teólogo medieval Alonso de Madrigal, el Tostado, a quien conocimos en nuestro viaje a Madrigal de las Altas Torres? Pues bien, el pensador cartujo pasó sus últimos años en Bonilla de la Sierra, donde falleció en 1455.

En el siglo XVI nació en Bonilla el religioso Francisco de Soto y Salazar, obispo de Segorbe-Albarracín, comisario general de la Cruzada, y finalmente obispo de Salamanca. También Rodrigo Núñez de Bonilla, que sirvió a la reina Juana y a su hijo Carlos I en la colonización de las provincias de Tierra Firme y Quito (actuales Venezuela, Ecuador, Panamá…).

¿Por qué Bonilla de la Sierra es uno de los Pueblos más bonitos de España?

Iglesia – Colegiata de San Martín de Tours

Desde los soportales de la Plaza Mayor… © Marieta Bermudo

La enorme mole de la iglesia-colegiata de San Martín de Tours se alza como una auténtica fortaleza en mitad de la Plaza Mayor. Es de estilo gótico, y cuenta con unos importantes contrafuertes rematados con pináculos que le dan un aspecto más robusto.

El templo es de una única nave, cubierta por una bóveda de arcos de diafragma realizada en ladrillo para aligerar el inmenso peso de la cubierta. Por su parte el altar mayor se cubre con una bóveda de nervadura en piedra, y alberga un retablo barroco con columnas salomónicas. En cuanto al coro, también de sillería de piedra, se sitúa a los pies de la nave, separado de ésta por arcos escarzanos. Justo detrás se encuentran unas importantes capillas. Hay bastantes elementos de patrimonio mueble que merecen la pena observar, como la delicada águila de bronce que sujeta el atril en el altar mayor.

Son varios los escudos que se observan en la iglesia. En la torre del campanario encontramos el de Carrillo de Albornoz; sobre la puerta el del arzobispo Carvajal; y en el ábside el del obispo Soto de Carvajal, oriundo de Bonilla. En el interior del templo aparecen las armas de los Chaves, los Guzmán y los Maldonado en sus capillas familiares. Algunos personajes ilustres encontraron su última morada en la iglesia: obispos, hidalgos, un comisario del Santo Oficio

La iglesia fue declarada Monumento Histórico-Artístico el 3 de junio de 1931.

Plaza Mayor de Bonilla de la Sierra

La apacible Plaza Mayor de Bonilla de la Sierra sigue siendo el centro del pueblo. © Marieta Bermudo

Como en muchas localidades, la Plaza Mayor es el centro neurálgico de Bonilla, el punto de reunión de sus vecinos y visitantes. A su planta rectangular llegan las principales calles de la villa. Las casas, algunas restauradas y habitadas, cuentan con fachadas con entramado de madera, y se elevan sobre pies derechos dando lugar a los característicos soportales.   

Plano de la Plaza Mayor de Bonilla de la Sierra (hacia 1510). Dibujo a pluma en tinta sepia, coloreado a la aguada. 53 x 60 cm. Planos y Dibujos desglosados del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, 299. Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Ministerio de Cultura. Gobierno de España

Al igual que en muchísimas partes de España, en la Plaza Mayor de Bonilla se lidiaban toros, alrededor de la iglesia, coincidiendo con las fiestas de Santo Toribio y San Juan. El plano superior muestra el aspecto que tenía la Plaza a principios del siglo XVI, con las calles cerradas por barreras preparadas para las corridas. Junto al castillo aparece la llamada Torre Mocha, que pudo ser desmochada en las revueltas señoriales de finales del siglo XV. En la esquina superior derecha aparece el rollo, hoy en día desaparecido. En la actualidad hay una cruz, pero estaría situada en el lado izquierdo.

Llamome el Rey Bonavilla. La fama fuerte Bonilla. © Marieta Bermudo

En la esquina inferior derecha, donde hubo unas casas con retranqueo, se encuentra ahora el Ayuntamiento, construido bajo el reinado de Carlos III. En su fachada hay un escudo bastante llamativo compuesto por un árbol con dos urracas acostadas a los lados y la leyenda «LLAMOME EL REY BONAVILLA. LA FAMA FUERTE BONILLA«.

Castillo – Palacio

Las cigüeñas son las últimas veraneantes del Castillo-Palacio de Bonilla de la Sierra. © Marieta Bermudo

El Castillo-Palacio de Bonilla es, junto a la iglesia, la construcción más destacada de la localidad. Visible desde la distancia, pudo tener su origen en el siglo XIII para consolidar la población y controlar las vías de comunicación. La construcción se hace efectiva durante el siglo XIV. El elemento más antiguo que se conserva es el torreón de planta cuadrada en la zona norte, que haría pareja con la ya mencionada, y desaparecida, Torre Mocha.

A partir del nombramiento como obispo de Ávila de fray Lope de Barrientos el castillo sufre una serie de transformaciones y mejoras.  Alrededor de un patio más o menos cuadrado surgían los torreones, conservándose los dos del muro norte y el del sur, circular, que protege la puerta de acceso. Junto a ella, pero construida en ángulo, surge la torre del homenaje, que es de planta cuadrada y cuenta con un friso corrido de matacanes de triple hilada. Tanto la puerta como el torreón que la protege están adornados por similares matacanes. Este conjunto es el mejor conservado hoy en día. Siguiendo el lienzo amurallado encontramos otra puerta, de vano ojival, que pudo ser la entrada original al recinto del siglo XIV.

Actualmente se puede visitar el interior los cuatro primeros lunes del mes de 09:30 a 10:30. Nosotros no tuvimos oportunidad de conocerlo, pero en el interior de la torre del homenaje se conservan frescos policromados de escenas caballerescas, y las cubiertas son de bóveda de cañón. Lamentablemente no queda mucho más de un lugar tan insigne…

Pozo de Santa Bárbara

El pozo de Santa Bárbara de Bonilla de la Sierra. © Marieta Bermudo

El pozo de Santa Bárbara es una de esas joyas de origen medieval. Se cree que su construcción es de origen árabe, y la tradición dice que tiene tantos escalones como versos tiene el Credo, es decir, 24. Su misión sería abastecer de agua al recinto amurallado, aunque se trata de un impluvium: el agua no mana de su interior, si no que se recoge de la lluvia a través de un brocal, como se ve en el esquema inferior:

Pita, Jose María. Croquis del Pozo de Santa Bárbara en Bonilla de la Sierra, publicado originalmente en su web Territorio Vetón. 2010.

Callejuelas

El desarrollo urbano de Bonilla de la Sierra se produjo de la mano de la construcción del castillo y la importancia que adquirió el núcleo de población como villa episcopal. La Plaza Mayor será el epicentro en el que confluyen las calles, pero a la vez se encuentra una distribución urbana en damero. La muralla cerraría todo el perímetro para facilitar su defensa.

Murallas y Puerta de Piedrahíta

La puerta de Piedrahíta es la última que queda de la muralla de Bonilla de la Sierra. © Marieta Bermudo

Una imponente muralla de aproximadamente un kilómetro de diámetro cercaba Bonilla de la Sierra. Cuatro puertas se abrían marcando la dirección de los caminos que de ella partían: Ávila, Villafranca, El Mirón y Piedrahíta. Y, además, estuvo rodeada por un foso, llamado «La Cava». Ante todo, máxima seguridad. 

¿Qué queda de este sistema defensivo hoy en día? Se puede recorrer el camino que seguía la muralla, pues la práctica totalidad de Bonilla está construida en lo que fue intramuros. Cabe destacar la zona del castillo, donde más restos se conservan.

La Puerta de Piedrahíta, en el oeste, es la única que permanece en pie. Está formada por un doble arco ojival y conserva el escudo del obispo Sancho Dávila (1312-1348).

Bonilla de la Sierra para niños

Bonilla es uno  de esos pueblos en los que puedes disfrutar con tus hijos con una calma ya casi inexistente en cualquier otro rincón. Sus calles tranquilas y el halo de aventura que despiden, permiten que nuestros pequeños se sumerjan en una búsqueda del tesoro por los elementos más icónicos de la villa.

Bajando por segunda vez al pozo de Santa Bárbara. © Marieta Bermudo.

No cabe duda, que si muchos son los rincones de interés, el pozo de Santa Bárbara será el lugar que más les  gustará. Sus aguas invitan a un baño, que seguro que os daréis por lo cristalina que está. -más de un despistado ha terminado con los zapatos mojados-. Cuando el sol cae de lleno sobre el brocal, el agua tiene un color turquesa alucinante… pero, ¡ojo, está muy fría! La leyenda dice que había una mora que vivía en el pozo y salía por las noches a peinarse a la luz de la luna. ¿Sería verdad?

Muchas de las casas de Bonilla de la Sierra tienen escudos en sus fachadas. ¿Os atrevéis a buscarlos? Como esta misión agota a cualquiera, vuestros pequeños exploradores podrán encontrar su descanso en la antigua posada, donde un caballero pintado custodia la entrada. ¿Seréis capaces de encontrarlo?

Según la época del año en la que vayáis a Bonilla, la naturaleza os ofrecerá un espectáculo diferente, que podéis disfrutar paseando por sus murallas. A nosotros nos recibió este «vecino» disecado en la Plaza Mayor. Contadnos si sigue allí…

Ir a Bonilla de la Sierra

¿Cómo llegar?

Bonilla de la Sierra se encuentra en el valle del Corneja, en la comarca abulense del Barco de Ávila – Piedrahíta. Desde Ávila se puede llegar en autobús haciendo un transbordo en Villafranca de la Sierra, aunque allí habría que coger un taxi que nos acercara a Bonilla. También existe una línea de autobús Madrid – Béjar, que tiene parada en Piedrahíta.

Para llegar en vehículo particular hay que tomar la carretera N-110 en Ávila, desviándonos después por la AV-P-638, que ya nos dejaría en Bonilla. Ésta es la ruta más rápida también si nuestro origen es Madrid, Valladolid o Toledo.

Si venimos desde el oeste, como Salamanca, llegaremos a Bonilla de la Sierra tomando la carretera de Alba de Tormes, la CL-510. Desde Cáceres llegaríamos por la A-66 hasta Sorihuela, que tomaríamos la SA-102 (Al llegar a la provincia de Ávila la carretera se denomina AV-102). En Piedrahíta enlazaríamos con la N-110 hasta el desvío de la AV-P-638, que deja en Bonilla de la Sierra.

Accesibilidad

Nosotros no tuvimos problemas para dejar el coche justo al lado del castillo. Existe una zona de aparcamiento antes de entrar en Bonilla situada muy cerca del arco de Piedrahíta. La verdad es que no vimos coches circulando por dentro del recinto amurallado, aunque lo cierto es que las distancias no son muy grandes y puede recorrerse muy fácilmente a pie.

Las calles son de piedra y hay algunas cuestas, pero un cochecito de bebé puede moverse cómodamente.

El tiempo en Bonilla de la Sierra

Para asegurarnos que nuestra estancia en Bonilla de la Sierra no presenta ningún improvisto meteorológico, lo mejor es consultar aquí el tiempo que vamos a tener. ¡Así sabremos qué llevar en nuestra mochila!

¿Dónde comer? ¿Alojamientos?

La oferta gastronómica no es de lo más amplio al ser Bonilla una localidad muy pequeña. Aún así, existen un par de bares y restaurantes donde poder comer o tomar unos pinchos.

Aunque nosotros no nos quedamos a dormir en Bonilla de la Sierra, existen varias opciones de alojamiento, principalmente casas rurales de distintos tamaños y con variada oferta. En la página web del Ayuntamiento podéis encontrarlas para organizar vuestra estancia.

Si queréis saber más…

Cardiñanos Bardeci, Inocencio. «Nota sobre los judíos del Valle del Tiétar», en Trasierra, II, 6, 2007. pp. 171-186.

Dani. «La judería y aljama de Bonilla de la Sierra», en Juderías de Sefarad. 2/Noviembre/2014.

Duque Pindado, Eduardo. «Aproximaciones al estado noble y élites de Bonilla de la Sierra en la Edad Moderna», en pp. 37-55.

Fabián García, J. Francisco. «Altares rupestres, peñas sacras y rocas con cazoletas. Ocho nuevos casos abulenses y uno salmantino para la estadística, el debate y la reflexión», en Deutches Archäologisches Institut abtailung Madrid, Madrider MItteilungen, 51, 2010. pp. 222-267. Se puede leer online aquí.

López Fernández, María Teresa. «La Plaza Mayor de Bonilla de la Sierra y los toros», en Cuadernos Abulenses, 8, 1987. pp. 183-188.

Pita, José María. «El Pozo de Santa Bárbara en Bonilla de la Sierra (Ávila)», en Territorio Vetón. 14/Diciembre/2010.

Sánchez Hernández, Juan Antonio. «El Castillo-Palacio Episcopal de Bonilla de la Sierra», en Castillos de España, 179, 180 y 181, 2016. pp. 11-18.

Serna, Mariano. «El Mortero de Bonilla», en Rastro Sagrado. 24/Diciembre/2011.

«Castillo de Bonilla de la Sierra», en Castillos del Olvido. 

Zamora Lucas, Florentino. Excursión a Las Navas del Marqués, Ávila, Villaviciosa, Bonilla de la Sierra, Barco de Ávila y Puente de Congosto: días 25 a 26 de junio de 1966. Asociación Española de Amigos de los Castillos. Madrid, 1966.

 

 

2 Replies to “Bonilla de la Sierra: Villa Episcopal”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *