El arte y la muerte

El arte y la muerte

Crear una obra de arte refleja a la perfección el sueño de un artista, pero el proceso también puede convertirse en su peor pesadilla. ¿En serio es tan estrecha la relación entre el arte y la muerte de los artistas? Desde la antigüedad, cuando aún los avances científicos no eran capaces de reconocer peligros cotidianos, hasta nuestros días, en los que algunos artistas siguen jugándose el tipo en el proceso creativo, los materiales artísticos son una fuente constante de peligro para pintores y escultores.

Por suerte para todos, la ciencia avanza que es una barbaridad. Las investigaciones que relacionan el arte y la muerte han empujado a muchas empresas a dejar de fabricar materiales potencialmente peligrosos. Aún así, más vale prevenir que curar, así que aquí hay una lista de materiales artísticos con los que hay que tener muchísimo cuidado.

Cadmio: amarillo, me tienes en los bolsillos

Sin lugar a dudas el cadmio revolucionó la pintura contemporánea, pero ¿a qué precio? Este metal pesado fue descubierto en 1817 por el químico alemán Friedrich Strohmeyer mientras realizaba unos experimentos con zinc. El pigmento utilizado en pintura es el sulfuro de cadmio.

Amarillo de cadmio: ¿cómo se hace?

El proceso incluye preparar una solución ácida de sal de cadmio (ya sea cloruro o sulfato) y calentarla con gas de sulfuro de hidrógeno hasta formar un polvo. El resultado es de colores que van desde el amarillo limón y naranja vibrante a rojos de gran intensidad. Anteriormente los artistas sólo podían soñar con estos tonos: no existía ningún pigmento que ofreciera la misma calidad que el cadmio. Lo más interesante es que los amarillos a base de cadmio no se estropean con la luz ni pierden intensidad a lo largo del tiempo.

El amarillo cadmio en el catálogo de Pantone arte y muerte

¿Qué artistas emplearon cadmio como pigmento?

Monet lo usaba para realzar sus paisajes otoñales, pero también le daban al cadmio Paul Gauguin, Max Ernst y Henri Matisse… Por ejemplo su enorme Habitación roja (1908) no habría podido realizarse sin este metal. ¡El cadmio estaba en las paletas de las grandes estrellas!

Henri Matisse La habitacion roja 1908 arte y muerte cadmio
Henri Matisse. La habitación roja o Armonía en rojo. 1908. Óleo sobre lienzo. 180 cm x 220 cm. Museo del Hermitage, San Petersburgo. Imagen via.

¿Qué tiene de malo el cadmio?

La exposición al cadmio es tóxica: se relaciona con un mayor riesgo de padecer cáncer; pueden aparecer varias enfermedades del riñón y el hígado; y su inhalación puede generar problemas respiratorios. Además, se han dado casos de envenenamientos masivos, como el ocurrido en Japón desde los años 1940. Los trabajos de extracción de plomo y zinc en las minas de Kamioka liberaron grandes cantidades de cadmio, que fue a parar a los acuíferos del del río Jinzū y de sus afluentes. Con ese agua se inundaban los arrozales, y el cadmio llegó a las personas. La enfermedad se llamó itai-itai, que significa «¡ay! ¡ay!» por el dolor que causaba, ya que afectaba principalmente a los huesos, volviéndolos frágiles y modificando su forma.

Enfermedad itai itail rio Jinzu Japón arte y muerte envenenamiento cadmio
La dolorosa enfermedad itai-itai fue el primer envenenamiento masivo por cadmio registrado. Imagen via.

En la actualidad los pigmentos de cadmio se pueden reemplazar por pigmentos azoicos: su resistencia a la luz es algo menor, pero al menos no son tóxicos. Hace unos años Australia prohibió el uso de cadmio para teñir plásticos que fueran a ser empleados en juguetes, y la Unión Europea también tiene varias normas regulando su uso. En cuanto a las pinturas, las más peligrosas son los pasteles, pues el polvo que sueltan sí puede ser inhalado por los artistas.

Arsénico: verde que te quiero verde

Hoy escuchamos arsénico y rápidamente pensamos en un veneno, aunque durante el siglo XIX se empleaba con normalidad en todas las casas. Había arsénico en productos de belleza, medicinas y hasta en la harina para cocinar, donde se emplea como colorante alimentario y para aumentar el volumen de las masas. Pero su uso más destacado y popular era en el papel pintado que decoraba las viviendas. El arsénico se empleaba para producir una amplia gama de colores, incluido un fabuloso tono verde esmeralda que se llamaba verde de Scheele. A pesar de que cada vez se sabía más de química y de los potenciales efectos nocivos del arsénico, los fabricantes de papel pintado siguieron empleándolo debido a la gran demanda decorativa de los nuevos ricos.

Fyodor Petrovich Tolstoy Interior con mujer cosiendo verde arsenico arte y muerte
Atribuido a Fyodor Petrovich Tolstoy. Interior con mujer cosiendo. Hacia 1820. 42 x 46.8 cm. Óleo sobre lienzo. Galería Tretyakov, Moscú. Imagen via.

¿Qué artistas emplearon arsénico?

Pocas personas tuvieron un papel tan destacado en la expansión de esta decoración mortal como el artista británico William Morris. Morris fue uno de los protagonistas del movimiento Arts and Crafts, para el que diseñó y fabricó algunos papeles pintados teñidos con arsénico que se convirtieron en auténticos éxitos de ventas. Como parte de Arts and Crafts, Morris quería actualizar y embellecer la vivienda moderna, pero además estaba mirando por sus propios intereses. Su familia contaba con una próspera mina de arsénico, de la que Morris era uno de los principales accionistas. Poco a poco los médicos comenzaron a establecer una relación entre las misteriosas enfermedades, e incluso muertes de niños pequeños, con los ricos papeles pintados de sus dormitorios.

William Morris arts and crafts papel pintado arte y muerte arsenico
Los papeles pintados de William Morris eran mortalmente decorativos. Imagen via.

Aunque al principio Morris afirmó que «a los médicos les había dado la fiebre de las brujas», cada vez la evidencia de los peligros del arsénico era mayor. Las protestas populares fueron en aumento, por lo que Morris y otros artistas comenzaron a cambiar los colores de sus diseños hacia final de siglo. El arsénico siguió empleándose en otros usos tanto domésticos como industriales durante algunas décadas más.

La muerte de Napoleón: el emperador víctima del arsénico

A pesar de no ser artista, una de las víctimas más conocidas por los efectos del arsénico fue Napoleón Bonaparte, genio militar y emperador de Francia. Cuando su situación en Europa ya no tenía remedio, fue desterrado a una isla del Atlántico sur llamada Santa Elena. Las paredes de su residencia estaban, como no podía ser de otra manera, empapeladas de su color favorito… Para entretenerse, Napoleón disfrutaba de largos baños, sin saber que el terrible verde de Scheele reacciona más rápido con la humedad, liberando sus gases venenosos. Napoleón falleció de un cáncer de estómago pero, cuando se realizó su autopsia décadas después, se encontraron elevadas cantidades de arsénico en su cabello.

Oficina de Turismo de Santa Helena St Helena Tourism Napoleon arsenico verde de Scheele arte y muerte
Un «nuevo Napoleón» disfruta de las vistas a su jardín en Santa Elena. 2021 marca el bicentenario de la muerte del emperador, por lo que la Oficina de Turismo de Santa Helena ha elegido a Kenickie Andrews para representar a Napoleón en los distintos actos conmemorativos. © St Helena Tourism, imagen via.

Resina de poliéster: esculturas peligrosas

No sólo los pintores se juegan el tipo en el taller; podría decirse que a los escultores también les gusta el riesgo. Uno de los materiales más peligrosos es la resina de poliéster, que se emplea para fabricar moldes, revestir obras de arte e incluso para crear piezas completas. Este material sintético es enormemente tóxico ya que provoca quemaduras, reacciones alérgicas e irritaciones graves de la piel y los ojos incluso si el contacto ha sido breve. Si la exposición ha sido prolongada, el riesgo aumenta, al igual que las probabilidades de padecer cáncer. Las obras de arte que han sido recubiertas con resina de poliéster tardan varios días en asentarse hasta que desaparecen los vapores venenosos.

Peter Alexander Cloud Box 1966 resina de poliester arte y muerte
Peter Alexander. Cloud Box. 1966. Resina de poliéster. 25,4 x 25,4 x 25,4 cm. Imagen via.

Resina de poliéster vs resina epoxi

No obstante la resina es bastante popular entre los artistas, aunque muchos escultores, como Peter Alexander, han comenzado a utilizar otro tipo de resinas más seguras, como las epoxi. ¿Qué diferencias hay entre la resina de poliéster y la resina epoxi? Aunque ambas tienen una buena resistencia a la humedad, la resina epoxi es completamente impermeable. La resina de poliéster emplea como disolvente el estireno, que tiene un fuerte olor muy característico, pero también hace que la resina tenga peor adherencia y sea más fluida que la epoxi. Ésta es más resistente también a las altas temperaturas pero, por contra, es más costosa.

Se cree que el tumor cerebral que acabó con la vida de la escultora postminimalista Eva Hesse a los 34 años fue debido a la exposición a la resina de poliéster.

Albayalde: el rey de los blancos

El blanco: el color de la pureza, la luz, la limpieza y la perfección. Pero también uno de los colores más presentes en la terrible relación entre el arte y la muerte. El albayalde -carbonato básico de plomo- es un pigmento que se conoce desde hace muchos siglos. En la antigua Grecia lo empleaban para preparar cosméticos, también se usaba para pintar las paredes y, en el arte, era el auténtico rey de los blancos.

Escultura clásica pintada albayalde blanco plomo arte y muerte
Sí, las esculturas de la Antigüedad estaban pintadas a todo color. Y sí, empleaban el albayalde para pintar las partes blancas. Imagen vía.

El cólico de los pintores

Para preparar el pigmento blanco, los artistas trituraban un bloque de plomo hasta convertirlo en polvo, exponiéndose a respirar partículas altamente tóxicas. Lo que pasaba a continuación es un claro caso de arte y muerte. ¿Por qué? ¿Qué les ocurría a los artistas? Contraían una enfermedad llamada el cólico de los pintores, es decir, un envenenamiento por plomo en toda regla. Una vez en el cuerpo, el plomo llegaba al sistema nervioso, atacando al correcto funcionamiento del calcio en el organismos, lo que provocaba alta tensión arterial y problemas mentales, como la depresión y los delirios. Uff…

Vincent van Gogh campo nevado con un carro 1890 blanco de plomo albayalde arte y muerte
Vincent Van Gogh. Campo nevado con un carro (según Millet). 1890. Óleo sobre lienzo. 72.1 cm x 92.0 cm. Van Gogh Museum, Amsterdam (Vincent van Gogh Foundation). Imagen via.

Desde el siglo XVIII se sabía que existían riesgos asociados a la pintura, aunque ha sido hace relativamente poco tiempo cuando se ha establecido el vínculo entre el plomo de los pigmentos con las enfermedades crónicas de algunos artistas. Miguel Ángel, Caravaggio, y Goya, entre otros, habrían sufrido el cólico de los pintores. Tal vez el caso más notable sea el de Vincent van Gogh. El pintor holandés tenía el hábito de chupar sus pinceles usados, que estaban recubiertos de pintura de plomo. ¿Quizá esta afición tuvo algo que ver en su compleja personalidad?

El reluciente albayalde

A pesar de todos estos daños colaterales, los artistas de todas las culturas seguían eligiendo el albayalde por su increíble calidad. Era denso, opaco y ofrecía unos preciosos tonos blancos. ¡Absolutamente irresistible! Finalmente, su uso se prohibió en los años 1970, por razones más que evidentes. A día de hoy existe una mayor concienciación por la seguridad y muchos óleos emplean zinc o titanio como sustitutos del plomo. Además, existen distintas opciones sintéticas que casi consiguen el efecto original del albayalde.

James McNeill Whistler. La joven de blanco (The white girl). También llamado Sinfonía en blanco nº 1. 1862.  Óleo sobre lienzo. 2,14 m x 1,08 m. National Gallery of Art, Washingto, D.C. Imagen via.

Minio de plomo

  • ¡Hola, plomo! ¿Qué tal? Volvemos a encontrarnos.
  • (…)
  • Ah, ¿que ahora te llamas minio y eres de color rojo? Cuéntanos más…

El plomo rojo, cuya fórmula química es Pb3O4, es un mineral que fue extraído por primera vez cerca del río Miño (Minium, para los romanos) en el norte de España. El plomo rojo aparece por tanto en la naturaleza, pero también puede producirse de forma artificial al arrojar plomo blanco al fuego: así es como lo trabajaban en China ya en tiempos de la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.). Pero aún más antiguos son los usos que le daban a este pigmento en Egipto -en los alucinantes retratos de las momias de Fayum-, o en las pinturas murales de cuevas del valle de Bamiyan, en Afganistán.

Bamiyan Afganistán pintura al óleo más antigua minio plomo rojo arte y muerte
El núcleo budista de Bamiyan (Afganistán) alberga las pinturas al óleo más antiguas que se conocen, del siglo VII a.C. El pigmento rojo se consigue con minio. © UNESCO – Graciela González Brigas. Imagen via.

Del minio a las miniaturas

El minio también se empleó muchísimo en los monasterios medievales, ya que los monjes lo empleaban para iluminar sus manuscritos. De hecho, la palabra miniatura tiene su origen en el verbo miniare, que en latín significa escribir con minio.

Codex Manesse 1304 Konrad von Altstetten Zurich minio de plomo
El Codex Manesse es un libro de poesía realizado en Zurich hacia 1304. Cada imagen representa a los poetas que escribieron los textos: en esta imagen aparece Konrad von Altstetten con su amante. (Codex Manesse, UB Heidelberg, Cod. Pal. germ. 848, fol. 249v). Imagen via.

El minio empleado en los códices medievales se obtenía de forma artificial: cuanto más tiempo estuviera tostándose el plomo blanco, más oscuro se volvería el color. El minio, como los demás pigmentos basados en plomo, puede provocar anemia, problemas gastrointestinales, daños en el sistema nervioso y fallos renales.

Amarillo de Nápoles

Otro pigmento súper peligroso de la familia del plomo es el amarillo de Nápoles o amarillo de antimonio, cuya fórmula química es Pb2Sb2O7. Es una sal compuesta por dos metales muy tóxicos, el plomo y el antimonio, por lo que su combinación es extremadamente venenosa. Los primeros artistas en emplear el amarillo de Nápoles fueron los egipcios, quienes lo usaban tanto como colorante como para opacar el vidrio. Es una pintura densa, muy cubriente, que se podía mezclar bien con otros colores.

Puertas de Ishtar Babilonia Museo de Pérgamo Berlin amarillo de Nápoles amarillo de antimonio
El amarillo de Nápoles también se empleaba para colorear la cerámica en Mesopotamia, como se ve en este fabuloso ejemplo de las puertas de Ishtar de Babilonia. Puertas de Ishtar, hacia 575 a.C. Museo de Pérgamo, Berlín. Imagen via.

Al contrario que otros pigmentos, el amarillo de Nápoles dejó de utilizarse en varias ocasiones, aunque siempre era re descubierto un tiempo después. Su mejor momento lo vivió en el arte europeo entre 1750 y 1850, siendo el pigmento amarillo más empleado por los paisajistas. A partir de entonces se fue reemplazando por amarillo cromo y, finalmente, por amarillo cadmio.

Heinrich Bürkel. Pastores en la campiña romana. 1837. Óleo sobre lienzo. 48.3 x 67.7 cm. Bayerische Staatsgemäldesammlungen, Múnich. Imagen via.

Hijos de mercurio

El mercurio aparece en la naturaleza en tres formas distintas: elemental, orgánico e inorgánico. En cualquiera de las tres variedades es venenoso y, al igual que el plomo, entra en el cuerpo por inhalación, absorción a través de la piel e ingestión. Los síntomas de envenenamiento por mercurio entre los adultos incluyen debilidad muscular, falta de coordinación, dificultades en el habla y pérdida de audición. Los niños expuestos a altos niveles de mercurio sufren retraso en el habla y el desarrollo del lenguaje, problemas cognitivos y pérdida de orientación espacial.

A pesar de todos estos peligros, los pigmentos con base de mercurio, como el cinabrio y el bermellón, han sido empleados en el arte desde la Antigüedad. El cinabrio, como mineral, se empleaba en las tumbas del I y II milenios a.C. en China, ya que se creía que era capaz de conservar los cuerpos de los difuntos. También se consideraba un mineral fundamental en la alquimia, ya que se creía que era un ingrediente básico de la legendaria piedra filosofal.

Cinabrio y bermellón

El cinabrio es la forma más común del mercurio oxidado, apareciendo en vetas asociadas a zonas de actividad volcánica y aguas termales. Por su parte, el bermellón es el pigmento obtenido a partir del cinabrio.

Los romanos también daban buen uso del cinabrio, que durante este periodo se obtenía de las minas de mercurio de Almadén (España). Vitrubio explicaba cómo se producía el bermellón a través de secar y machacar el cinabrio. Después se lavaba y se tostaba al calor de una llama, de manera que desaparecieran las impurezas y saliera el color más intenso. El bermellón era un pigmento cubriente, con un tono muy rico y que se podía trabajar con distintos aglutinantes (aceite, agua, huevo…). Una vez que el bermellón estaba listo el color era suficientemente estable y permanecería fijo siempre y cuando no se expusiera a la luz directa del sol. Se empleaba principalmente para realizar el estuco decorativo de las paredes interiores de los edificios. Si recibía la luz del sol, el color rojo brillante se convertía en marrón y finalmente en gris.

Fresco de la villa de los misterios de Pompeya arte y muerte bermellón cinabrio
Fresco en la Villa de los Misterios de Pompeya. Hacia 60 a.C. 188 cm. The Yorck Project (2002) 10.000 Meisterwerke der Malerei (DVD-ROM), distribuido por DIRECTMEDIA Publishing GmbH. Imagen via.

El color de la sangre

El uso del cinabrio ha sido clave en el desarrollo de rituales y ceremonias religiosas de muchas culturas. El color rojo intenso se ha asociado a la sangre, la victoria y el éxito, la dualidad vida y muerte, y también a la inmortalidad. No sólo se empleaba en los enterramientos chinos, si no que también se untaba sobre huesos y calaveras en la península de Anatolia, Siria, Galilea y América. Otro uso ceremonial se lo daban los romanos en sus desfiles triunfales.

Kero Peru bermellón cinabrio arte y muerte
Kero de Perú. Finales del siglo XVII. 21.9 cm. Los Keros eran recipientes utilizados para beber, tanto en las culturas nativas americanas como en la época colonial. El bermellón provenía de Huancavelica, la mayor mina de mercurio americana. Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

Formaldehído: el líquido de conserva

La verdad es que el formaldehído no se encuentra en todos los estudios de artista pero, a pesar de no ser muy común, no hay que subestimar su poder. El formaldehído, o formol, es líquido para embalsamar, se emplea como conservante y componente de diversos barnices y pinturas. Es un agente carcinogénico que puede causar leucemia y cáncer cerebral si la exposición es prolongada. Tiene numerosos usos en el contexto artístico, pero si hay un artista reconocido internacionalmente por el uso de formaldehído hasta convertirlo en su seña de identidad ése es Damien Hirst.

Damien Hirst El viaje increíble cebra en formaldehído formol arte y muerte
Damien Hirst. El viaje increíble. 2008. EFE. Imagen via.

Sus famosas vitrinas alojan a tiburones, ovejas, vacas y demás animales disecados flotando en formol, convirtiéndose en iconos de la escultura más descarada y polémica. Pero también son una fuente de preocupación para todo el personal de museos, montaje de exposiciones y los propios visitantes. Un estudio realizado durante su exposición en la Tate Modern de 2012 demostró un incremento de gases nocivos en el museo, superando los límites legalmente aceptables ¡hasta en 10 veces! Por suerte, el tiempo que pasó la mayor parte del público visitando las obras de Hirst no fue tan elevado como para ocasionarles daños. Menos mal…

Naranja de uranio: el pigmento radiactivo

El naranja de uranio es el color más moderno de esta terrible relación entre el arte y la muerte, ya que surgió en el siglo XX. En 1936, el ceramista del movimiento Arts and Crafts Frederick Hurten Rhead diseñó una vajilla satinada llamada Fiesta, que venía en 5 colores: rojo, azul, verde, marfil y amarillo. Fiesta fue totalmente innovadora. Su diseño art déco rompía con la tradición victoriana: las piezas eran combinables entre sí y cada cliente podía adquirir lo que mejor encajase con sus gustos y necesidades. La vajilla roja fue un auténtico éxito de ventas pero, para obtener el color, se empleaba óxido de uranio en la mezcla.

La vajilla Fiesta supuso el salto a la modernidad a la hora de poner la mesa.

Hasta 1943 Fiesta empleó uranio en la fabricación de su vajilla. Pero las necesidades bélicas de la Segunda Guerra Mundial obligaron al gobierno de EE.UU. a confiscar todas las reservas de uranio en manos privadas, ya que era necesario para la fabricación de armas nucleares. Cuando se reanudó la producción de Fiesta en 1959 sólo se empleaba uranio empobrecido, mucho menos radiactivo.

¿Qué puede tener de malo una vajilla con uranio?

Tal vez debiéramos preguntarnos qué tiene de bueno una vajilla con uranio, ¿no? El uranio es un elemento radiactivo, así que poner la comida en platos con uranio aumenta el riesgo de desarrollar tumores o cáncer intestinal. Afortunadamente, los modernos platos de Fiesta también dejaron de emplear uranio empobrecido hacia 1972.

Esculturas con fibra de vidrio

Aunque los usos industriales y domésticos de la fibra de vidrio son universales -se utiliza como material aislante en sótanos y garajes- también es un material esencial para muchos escultores. La fibra de vidrio es resistente y duradera y además ¡muy ligera!. Pero no todo podía ser positivo… Al igual que la resina de poliéster, la fibra de vidrio provoca irritaciones y quemaduras en la piel al contacto. Inhalar su polvo puede generar graves problemas respiratorios. Se ha demostrado que la exposición continuada puede provocar cáncer, aunque el riesgo se reduce si se maneja aumentando las precauciones y utilizando el equipamiento adecuado.

¿Qué escultores empleaban fibra de vidrio?

En sus obras el escultor Duane Hanson quiso reflejar cómo era la sociedad estadounidense a través de obras de tamaño natural realizando tareas cotidianas. Según él mismo cuenta, durante sus primeros años como artista, empleaba la fibra de vidrio aplicándola sobre los soportes con las manos desnudas. Cree que eso era mucho peor que respirar las partículas, ya que el producto le atravesaba directamente la barrera de la piel. Con el tiempo, Hanson desarrolló cáncer linfático y de pulmón.

Duane Hanson children playing game 1979 resina de poliester y fibra de vidrio
Duane Hanson. Children playing game (Niños jugando). 1979. Esta escultura hiperrrealista aúna el arte y la muerte, ya que está realizada en resina de poliéster y fibra de vidrio. Imagen via.

El caso de la artista Niki de Saint Phalle es parecido. Saint Phalle es mundialmente famosa por sus enormes Nanas, figuras femeninas a todo color que rompieron con la forma tradicional de representar a la mujer. Aunque las primeras Nanas estaban realizadas en papel mache, Saint Phalle pronto comenzó a emplear la fibra de vidrio por sus mayores posibilidades creativas. Siguió empleando este peligroso material durante décadas, con gravísimas consecuencias para su salud. Sus pulmones estaban muy deteriorados y falleció por una enfermedad respiratoria. En sus últimos años realizó una serie de esculturas llamadas Skinnies («filamentosos») con las que quería representar la ligereza del aire entrando en el cuerpo, algo que ella ya no sentía en absoluto.

Niki de Saint Phalle Coming together 2001 fibra de vidrio
Niki de Saint Phalle. Coming together. 2001. San Diego, California. © Susan Crocenzi.

Enormes piezas de metal

El uso de todos los materiales artísticos que hemos visto es potencialmente peligroso para la salud, pero si hay un material que indudablemente cuenta con un gran peso en la relación entre el arte y la muerte, esas son las enormes planchas de metal que emplean algunos escultores. Al contrario que los elementos químicos que van minando lentamente la salud del artista, las piezas metálicas no dejan ninguna duda sobre su enorme poder mortífero.

Alexander Calder Cinco discos uno vacio five disks one empty 1969 arte y muerte
Alexander Calder. Cinco discos, uno vacío (Five disks, one empty). 1969. Acero pintado. 800 x 480.1 x 428 cm. © 2013 Calder Foundation, Nueva York / Artists Rights Society (ARS), Nueva York.

Dos ejemplos terroríficos de arte y muerte se sucedieron en la década de los 1970. Durante la instalación del monumental stabile de Alexander Calder llamado Cinco discos, uno vacío (1969), dos operarios que participaban en la instalación en la Universidad de Princeton fueron aplastados. El mundo del arte no se había recuperado de la impresión cuando una plancha de plomo de casi 2400 kg cayó sobre un operario del Walker Art Museum en Minneapolis (EE.UU.). Pertenecía a la obra Sculpture nº 3 del escultor Richard Serra.

Actividades artísticas para niños

Nuestro deber de adultos para con los niños es procurar que se desarrollen en un entorno sano. Conocer el arte con los niños no sólo puede ser educativo, sino que además fomenta su creatividad e imaginación. Realizar divertidas actividades artísticas en familia puede proporcionarnos momentos inolvidables, donde la diversión -y un poco de caos- están asegurados.

¿El arte es peligroso?

En esta ocasión, en lugar de proponeros una serie de actividades para practicar con ellos, os invito a que les habléis de los peligros que puede tener el arte. Si son niños más mayores se les puede hablar de cómo la química está en todas partes, y cómo las diminutas moléculas de los pigmentos tienen funciones estrechamente relacionadas con nuestro organismo. Pero no dejéis escapar la oportunidad de los peligros que encierra el arte con los más pequeños. ¿Por qué no hay que chupar los pinceles? ¿Qué pasa si olemos determinados productos?

Peligro, artista trabajando arte y muerte
¡Peligro, artista trabajando!

Si os sentís realmente creativos y deseáis dar rienda suelta a vuestro ingenio, ¡genial! Pero, por favor, utilizad siempre materiales no tóxicos con los más pequeños. No creo que en casa o en clase vayamos a mover gigantescas piezas metálicas, pero sí debemos tener cuidado con tijeras, grapas, pegamentos…

Pintura comestible

La pintura comestible es un clásico que nunca falla cuando la preparamos en casa. El proceso es muy sencillo, divertido y se puede usar sin ningún peligro por niños y bebés. ¿Qué tal si en vez de pinceles la manejamos como pintura de dedos? Se puede empezar a experimentar ya desde el momento que el bebé se mantenga cómodamente sentado, el único requisito es relajarnos y disfrutar porque manchas va a haber seguro 😉 . Para hacer pintura comestible casera necesitaremos:

  • 1 una taza de harina de maíz
  • 3 taza de agua tibia (aproximadamente)
  • colorantes alimentarios
imagen via

En una cazuela calentamos la harina de maíz con el agua sin dejar de remover. Cuando consigamos una crema, apagamos el fuego y lo dejamos reposar 2 o 3 minutos. Dejaremos que se enfríe y la separaremos en diferentes recipientes: cada uno lo teñiremos de un color con los colorantes alimentarios. Es una buena ocasión para jugar con los niños a ¿qué color sale si mezclo éste con éste?

Plastilina casera

Para los pequeños escultores también existe la opción de fabricar nuestra propia plastilina con ingredientes que seguramente tengamos en la cocina (si no, se consiguen fácilmente en cualquier supermercado). La receta es así:

  • 1 taza de harina
  • 1/2 taza de sal
  • 1/3 taza de agua con colorante alimentario.
  • 1 cucharadita de aceite vegetal
  • Levadura
  • Sobre de gasificante
Arbolito de plastilina. Imagen de Esther Merbt en Pixabay. 

Mezclamos en un cuenco los ingredientes secos y luego incorporamos los líquidos, hasta que quede una masa homogénea. Se puede añadir más agua coloreada o harina según necesitemos. A partir de ahí, las posibilidades creativas son infinitas. ¡Disfrutad!

6 Replies to “El arte y la muerte”

  1. Muy buen artículo, me ha impresionado especialmente el uso que se hacía del Uranio… Da miedo imaginar qué dirán de los productos que usamos en unos años…

    1. Y que lo digas… Los historiadores del arte y arqueólogos del futuro se lo van a pasar bomba con nosotros. ¡Un saludo!

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