¿Qué es la mitología nórdica?
La mitología nórdica, también llamada mitología germánica y, a veces, mitología escandinava, son las creencias religiosas de las gentes que habitaron el norte de Europa entre los siglos VIII y XII d.C. La mitología explica desde el origen del mundo y la creación de los humanos, hasta el final apocalíptico en una cruenta guerra llamada Ragnarök. Todo lo que ocurre en el periodo intermedio llevará, irremediablemente, a ese terrible destino. Por suerte, el bien consigue triunfar, y un nuevo comienzo lleno de esperanza e ilusión se abrirá paso entre las ruinas y el caos.
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La mitología nórdica era politeísta, es decir, había muchos dioses y diosas coexistiendo. Cada uno estaba especializado en una función o aspecto de la vida: la guerra, la fuerza, la belleza, la cosecha, la lluvia… A todos los dioses se les ofrecían sacrificios y se practicaban ritos en su honor.
¿Qué relación tienen los vikingos con la mitología nórdica?

Los vikingos eran los habitantes de algunos países del norte de Europa: Noruega, Suecia y Dinamarca, principalmente, aunque también fueron muy importantes en Finlandia e Islandia. Como se trataba de un pueblo valiente, aventurero y con afán conquistador, los vikingos establecieron asentamientos en Gran Bretaña, Francia, la costa del Báltico, Norteamérica, e incluso Ucrania. Su religión y creencias se agrupaban en la mitología nórdica, donde dioses, diosas y monstruos de todo tipo vivían una serie de aventuras alucinantes que les servían como inspiración y código de vida. Ésto se conocía como síður, que significa «costumbre»: la devoción a los dioses estaba enmarcada en una serie de ritos y tradiciones que formaban parte de la vida cotidiana del vikingo.
La era vikinga ocurrió entre los siglos VIII y XII d.C. A partir de entonces, el Cristianismo ganaba cada vez más seguidores en los territorios vikingos, por lo que la mitología nórdica fue cayendo en el olvido.
¿Quién creó la mitología nórdica?
Tal vez imaginamos que la mitología nórdica es muy antigua y anónima, pero más bien lo contrario. Casi todas las historias que conocemos sobre Odín, Thor, Loki y compañía fueron recopiladas en el siglo XIII por el islandés Snorri Sturluson. Hasta ese momento la transmisión del repertorio mitológico había sido oral: las familias se reunían en las oscuras noches del largo invierno nórdico para compartir el culto a los dioses.

Las Eddas
Snorri Sturluson (1178-1241) era un historiador, jurista y escaldo islandés. Aunque era cristiano, decidió recopilar todas las historias que se narraban sobre la mitología nórdica en la Edda prosaica (o Edda menor). La Edda prosaica cuenta con dos libros escritos en verso y un bonus track:
- Gylfaginning, que significa la alucinación de Gylfi;
- Skáldskaparmál, un diálogo entre el jotun Ægir y el dios Bragi;
- y Hattatal, donde Snorri explica la forma de componer la poesía.
Por otro lado existe la Edda mayor o Edda de Sædmund, una colección de poemas a los que Snorri alude en su Edda menor y que se recopilaron en un manuscrito medieval islandés llamado Codex Regius. Este Codex se escribió en el siglo XIII, pero los poemas son mucho más antiguos. Por tanto, las Eddas son las fuentes más importantes donde se habla de la mitología nórdica.
Los escaldos
Los escaldos eran trovadores, o poetas cantantes, que iban de una corte a otra recitando los versos. Ellos eran los encargados de entretener a los cortesanos vikingos y narrar las historias mitológicas.
¿Por qué hablar con los niños de mitología nórdica?
A todos, pero en especial los niños, nos gusta escuchar una buena historia, ¿verdad? Las historias de la mitología nórdica nos permiten viajar en el tiempo y, la verdad, encontramos temas para todos los gustos. Hay leyendas de amor, de humor y magia, otras más trágicas y, algunas, de mucho miedo -precaución aquí con la edad de los niños, hay algunos mitos que no son para todos los públicos-.
Con las historias de la mitología nórdica podemos contar a los niños cómo se explicaban los fenómenos de la naturaleza antiguamente o cómo creían que se había formado el mundo. En cualquier caso, ¡seguro que es un aliciente para su imaginación!
Los nueve mundos en la mitología nórdica
Como vimos en la mitología griega, los dioses vivían en el Olimpo, aunque con mucha frecuencia bajaban a la tierra para relacionarse con los humanos e intermediar en los asuntos de la vida cotidiana. Por otro lado, existía en Inframundo, el reino de Hades, donde iban todas las almas al morir.
Pero, ¿cómo estaba organizado el mundo en la mitología nórdica? En los países del norte de Europa se concibió un cosmos mucho más complejo que en los mediterráneos. El universo estaba dividido en nueve mundos o reinos, todos ellos situados entre las ramas y las raíces de Yggdrasil, el árbol de la vida. El número 9 tenía una gran importancia simbólica para los antiguos nórdicos: por ejemplo, Odín se colgó de las ramas de Yggdrasil durante 9 días y 9 noches, Heimdall tiene 9 hijas y Njord tuvo que esperar a Skadi exactamente 9 días, entre otras escenas que nos narra Snorri Sturlurson en las Eddas.

Vamos a ver rápidamente cada uno de los 9 mundos de la mitología nórdica para aclararnos un poco:
- Niflheim: el hogar de la niebla. Era la región más fría y oscura de los 9 mundos. Estaba situado al norte del gran abismo Ginnungagap.
- Muspelheim: el reino del fuego. Era totalmente opuesto a Niflheim, incluso geográficamente, ya que estaba al sur de Ginnungagap.
- Asgard: el reino de los dioses. Estaba situado en el cielo y su gobernante supremo era Odín.
- Midgard: el mundo de los humanos. Se encontraba debajo de Asgard desde donde se podía llegar a través del puente de Bifröst. Rodeando a Midgard había un océano gigantesco que no se podía cruzar.
- Jötunheim: el reino de los jotun o gigantes. Está separado de Asgard por el río Iving. A partir de aquí, la naturaleza de Jotunheim es completamente salvaje: altas montañas, caudalosos ríos, densos bosques…
- Vanaheim: el hogar de los vanir. Los vanir era una antigua raza de dioses que entraron en conflicto con los æsir, la familia de Odín. No se sabe muy bien dónde estaba Vanaheim ni que aspecto tenía.
- Alfheim: el reino de los elfos. Muy cerca de Asgard estaba este idílico lugar donde vivían los luminosos elfos capitaneados por el dios Freyr.
- Svartalfheim: el mundo de los enanos. Estos seres vivían en oscuras cuevas y galerías subterráneas, dedicados a extraer metales y minerales para luego trabajarlos en sus industrias.
- Helheim: el reino de Hela. Es el inframundo nórdico pero, al contrario que en el griego, aquí iban las almas de aquellos que no habían llevado una vida suficientemente honorable o valiente. En Helheim los muertos nunca volverían a encontrar la paz ni la felicidad.
Yggdrasil: el árbol de la vida
Yggdrasil es el árbol de la vida, el elemento vertebrador que une todos los mundos y sirve como estructura central del universo. Existen árboles cósmicos del tipo de Yggdrasil en otras culturas del mundo: América, Asica, India, África, Oriente Medio… Muchos consideraban a estos árboles como una escalera por la que descender hacia el inframundo o ascender a los cielos.
Sea como fuere, Yggdrasil es un que fue descrito tanto en la Edda poética como la Edda mayor y, en ambas ocasiones, los autores se refieren a él como en centro del cosmos nórdico.

Ilustración de una traducción al inglés de la Edda de Snorre en
Northern Antiquities , 1847.
Los 9 reinos estaban perfectamente conectados a través de Yggdrasil. La rama más alta del colosal árbol, conocida como Lerad (Læraðr) daba sombra en el Valhalla, el gran salón de Asgard donde el propio Odín reunía a los muertos más heroicos. En el otro extremo, ocultas entre las raíces de Yggdrasil viven las tres nornas:
- Urd (Urðr): representa lo que ha ocurrido,
- Verdandi (Verðandi): lo que está pasando,
- y Skuld: que es lo que debería suceder, o es necesario que ocurra.
Su carácter es parecido al de las Moiras de la mitología griega, aunque en la mitología nórdica no sólo se encargan de tejer los hilos del destino, sino también de regar a Yggdrasil con las aguas del pozo de Urd, que es fuente de sabiduría.
¿Qué animales viven en Yggdrasil?
No existe ningún ser vivo más importante que Yggdrasil en la mitología nórdica. Si el árbol cósmico muerte, todo el mundo de los dioses moriría con él. El árbol no es sólo sagrado y mágico, sino que es mortal y delicado, pues ansía la compasión y la protección de los demás seres a los que cobija.
De las hojas que crecían en Lerad, la rama más alta de Yggdrasil, se alimentaban el ciervo Eikthyrnir (Eikþyrnir) y la cabra Heidrun (Heiðrún), que proporcionaba hidromiel a los dioses.

Eikþyrnir y Heiðrún en los altos de Valhalla alimentándose de las hojas de Læraðr. Siglo XVII. Ilustración de un manuscrito islandés AM 738 4.º . Instituto Árni Magnússon de Estudios Islandeses, Islandia.
Nidhogg (Níðhöggr) era un dragón espantoso que estaba empeñado en roer las raíces de Yggdrasil, para así hacerlo caer y acabar de una vez con los dioses.
Además hay una ardilla, Ratatösk, que está continuamente subiendo y bajando por el tronco de Yggdrasil. Su función es llevar las noticias de unos mundos a otros.
Finalmente, en el Valhalla, anida el gallo Gullinkambi, uno de los tres que han de anunciar la llegada del Ragnarök.
La creación del mundo en la mitología nórdica
Al principio no existía nada de nada, todo era el vacío y la oscuridad. En el centro se abría un tenebroso abismo, el más profundo que podamos imaginar, que se llamaba Ginnungagap. Al norte de este pozo sin fin, existía un lugar conocido como Niflheim: el hogar de la niebla. En su centro había un manantial del que nacían 12 arroyos que, debido al frío que hacía, se iban congelando a medida que se alejaban de su fuente y caían hacia Ginnungagap.
Al sur de Ginnungagap había otro mundo totalmente opuesto puesto que la luz y el calor abrasador eran continuos. Se trataba de Muspelheim, el reino del fuego. El más célebre de sus habitantes era el gigante Surt quien, al blandir su reluciente espada, derretía algo los bloques de hielo que caían a Ginnugagap.
Con la explosiva mezcla del frío y el calor se levantaban densas nubes que, poco a poco, fueron formando una gruesa capa de escarcha en Ginnungagap. Y así, comenzó la vida…
Ymir y Audumbla
Entre la escarcha de Ginnungagap surgió una criatura gigantesca que respondía al nombre de Ymir. Él era único, pues no había nadie más como él, aunque sí existía otro ser que había nacido de la mezcla del hielo y el fuego. Era Audumbla (Auðumbla), una vaca colosal.

Por suerte para Ymir, de las ubres de Audumbla manaba rica leche, así que aprovechó para llenar el estómago. Por su parte, la vaca también estaba sedienta, y se le ocurrió que sería buena idea lamer el hielo circundante para calmarse. Poco a poco, entre lametazos, fue surgiendo del hielo la cabeza de un nuevo dios y, más tarde, el resto del cuerpo. Era Buri, el primer dios de la mitología nórdica.
Mientras tanto, Ymir estaba echando una buena siesta. Del sudor de su axila nacieron un hijo y una hija. De sus piernas surgiría un gigante de seis cabezas llamado Trudgelmir, quien tendría otro gigante conocido como Bergelmir y así nacerá toda la raza de los gigantes de la escarcha.
Odín, Vili y Ve
También Buri estaba aprovechando el tiempo y aumentando su descendencia. En primer lugar engendró inmediatamente a Bor. Éste se casó con Bestla, que era hija de un gigante. Sus tres retoños cambiarían la historia de ese mundo primitivo. Los hijos de Bor eran:
- Odín (Óðinn), el padre de todos;
- Vili, la voluntad
- Ve, lo sagrado

Los tres habían nacido con un plan: se unirían a su padre Bor y acabarían con Ymir y la raza de los gigantes de la escarcha. Dicho y hecho. Como resultado de este ataque, Ymir murió y la sangre que manó de sus heridas provocó un gran diluvio que arrasó con todos sus descendientes excepto Bergelmir y su mujer. La sangre se fue asentando y se formaron así los lagos y océanos que rodean la tierra. La pareja superviviente llegó al fin del mundo, asentándose en un lugar llamado Jötunheim: el hogar de los gigantes. Prosperarían y tendrían nuevos descendientes que siempre serían enemigos de Odín y su familia.
Midgard: la creación de la tierra
Odín, Vili y Ve no se quedaron de brazos cruzados: aprovecharon el resto del cuerpo de Ymir. De su carne hicieron el suelo, y de su cabello los bosques. Sus dientes y huesos se convertirían en montañas y rocas. A este lugar lo llamaron Midgard, que significa el jardín central, puesto que estaba colocado justo en el medio. Las cejas y pestañas de Ymir sirvieron para crear unas altas murallas que protegerían Midgard para siempre.
Los tres hermanos cargaron con el enorme cráneo de Ymir, y lo colocaron justo encima de Midgard. Nacía así la bóveda celeste. Encargaron a cuatro enanos que custodiaran los puntos principales del cráneo. Se llamaban Nordri (Norðri), Sudri (Suðri), Austri y Vestri, y darían lugar a los puntos cardinales. El cielo brillaría siempre gracias a las estrellas, que nacieron de las fogosas chispas de Muspelheim que tomaron Odín y sus hermanos.
Según cuenta Snorri en la Edda menor, la tierra es redonda y está divida en tres mundos independientes, separados por montañas, mares y ríos. En el centro de este universo crece Yggdrasil, el árbol de la vida. Midgard sería el mundo central y, en su interior, se encontraría Asgard, el hogar de los dioses æsir -es decir, Odín y su familia. Alrededor de Midgard vivía Jörmungander, una poderosa serpiente que se encargaba de mantener el mundo unido ya que siempre se estaba mordiendo la cola.
Midgard en Ragnarök
Y ¿qué pasa con Midgard cuando llegue el Ragnarök? El destino final, al que se enfrentan todos los seres y dioses de la mitología nórdica, indica que el mundo terminará fulminado en un mar de llamas. Pero, a pesar de la tragedia, existe la esperanza. Tiempo después, Midgard resurgirá de sus cenizas, verde y hermoso, y en él habitarán algunos de los æsir supervivientes y una pareja de humanos, marcando así el inicio de una nueva etapa.
Sól y Máni: el sol y la luna
Las más importantes de las estrellas del cielo en la mitología nórdica eran el sol y la luna. Sól y Máni eran considerados dioses y viajaban a través del firmamento en unos carros tirados por poderosos caballos. Sól y Máni eran hermanos, hijos del gigante Mundilfari. Cuando nacieron eran tan hermosos que su padre decidió llamarles como las relucientes estrellas. Por esta razón los dioses decidieron ponerles a cargo de los carros que habrían que cruzar el cielo.

Los hermanos no estarían solos en el cielo. Los dioses convocaron a Nótt, la noche, que era hija del gigante Narfi. A ella le dieron un carro oscuro tirado por un caballo también negro que se llamaba Hrímfaxi. Nótt tenía tres hijos y, por parte del benjamín Delling (aurora), tuvo un reluciente nieto que se llamaba Dagr (el día). Los dioses le regalaron su propio carro y corcel, Skínfaxi, para que le diera el relevo a Nótt cuando terminara su turno.

Máni, la luna, llevaba en su carro a dos niños que había salvado de su malvado padre, quien les obligaba a cargar con cubos de agua continuamente. Eran los pequeños Hjúki y Bil, y representarían a la luna creciente y la menguante.

Sköll y Hati: una persecución sin fin
Pero las cosas no resultaban nada fáciles para Sól y Máni. Los dos hermanos eran perseguidos sin fin por dos temibles lobos, cuyo propósito era tragárselos y que el mundo volviera a quedar sumido en la más absoluta oscuridad. Estos agentes del caos eran Sköll, que perseguía a la brillante Sól; y Hati, quien iba detrás de su hermano Máni.

En algunas ocasiones, Sköll y Hati conseguían su objetivo. Durante un breve periodo de tiempo, los hermanos desaparecían del cielo. La gente chillaba muerta de miedo, y sus gritos provocaban que Sköll y Hati liberaran a sus presas, para volver a iniciar la persecución. Así es como se explicaban los eclipses en la mitología nórdica.
¿De dónde salieron Sköll y Hati?
Los lobos eran hijos del temible lobo Fenrir y su madre quizá fuera una jotun, o quizá fuera Angrboda, que era también la madre de Fenrir. Con estos parientes, Sköll y Hati no eran considerados dioses de la mitología nórdica, si no, más bien, monstruos. Todos sus antepasados procedían de los jotun, por lo que los jóvenes lobos eran un signo más del caos y la destrucción contra la que luchaban los dioses.
Los elfos y los enanos
El mundo de la mitología nórdica no sólo estaba habitado por los æsir, la familia de Odín, y los jotun o gigantes. Existían otras razas que también tenían sus propias peculiaridades.
Los elfos
Los elfos estaban emparentados con los dioses, y tenían una gran vinculación con la naturaleza, la muerte y la fertilidad. Tenían contacto frecuente con los humanos y, gracias a sus poderes, podían hechizarles para conseguir objetivos buenos y malos.

La tradición indicaba que los elfos participaban en rituales para honrar a los familiares fallecidos, aunque también eran muy importantes en ritos de fertilidad. Los vikingos les ofrecían sacrificios de animales, cerveza y otras bebidas para pedirles la pronta recuperación de los enfermos y heridos.
¿Existen varios tipos de elfos?
Según la Edda de Snorri, existían dos tipos de elfos. Unos eran los elfos blancos, que eran tan hermosos como el sol y vivían en Alvheim. El segundo grupo eran los elfos negros, quienes por cuyo carácter demoníaco y ruin vivían bajo tierra en Svartalvheim, que es el reino de los enanos. Snorri es el único autor que menciona la existencia de dos tipos de elfos.

Los enanos
Los enanos son otra de las razas que habitaban el mundo según la mitología nórdica. Su origen se remonta a la carne en descomposición del gigante Ymir. Cuando Odín y sus hermanos los vieron, decidieron darles forma humana y dotarles de inteligencia. Su aspecto es oscuro y viven en un reino llamado Svartalfheim, dentro de cavernas que se forman en las numerosas montañas.

Los enanos se dedicaban a la minería, extrayendo metales y valiosas rocas de las cuevas. Después, como eran tremendamente habilidosos, transformaban la materia prima en objetos de primerísima calidad, como el famoso martillo de Thor o el barco de Freyr.
Además de la artesanía, los enanos contaban entre sus habilidades con la capacidad de cambiar de forma o transformarse en animales. Las crónicas nos cuentan relatos de enanos que se convirtieron en peces, dragones o nutrias. Parece ser que los enanos rehuían de la luz del sol, ya que ésta podía transformarles en piedra.
La creación de los humanos en la mitología nórdica
En los primeros tiempos, Midgard estaba deshabitada. Un buen día, mientras los dioses caminaban por la playa encontraron los troncos de dos árboles. Uno de ellos era Ask, un fresno, y el otro era Embla, un olmo. Después de meditar durante un rato, los dioses tuvieron una genial idea. ¡Iban a convertir a esos troncos en seres humanos!

Existen dos versiones de este mito. Por un lado los dioses creadores fueron Odín, quien les dio el alma; su hermano Vili, que les otorgó el ingenio y las emociones; y Ve, que les regaló los sentidos y la capacidad de hablar. La otra versión nos cuenta que los dioses fueron Odín, regalándoles el alma; Hœnir la inteligencia y los sentidos; y Loki, quien les dio la sangre.
En cualquier caso, Ask y Embla comenzaron a gobernar Midgard a su antojo, teniendo muchos descendientes que fueron poblando todos los rincones del mundo mientras los dioses, complacidos con su creación, los observaban atentamente.
El puente Bifröst
Según la mitología nórdica, los æsir crearon Bifröst, el arco iris, como un puente entre el cielo y la tierra. En las Edda se explica que Bifröst tiene colores brillantes y que está construido con gran maestría pero, a veces, tiembla, por lo que el extremo que se encuentra en Midgard se mueve constantemente para que nadie pueda encontrarlo.

Por su parte, los æsir sí podían acceder a Bifröst fácilmente, que para algo eran dioses. El puente estaba sujeto a una montaña en el borde de Asgard. Aquí vivía el dios Heimdal, el guardián de los æsir. Tenía una vista perfecta y un oído extremadamente fino, por lo que se enteraba rápidamente si alguien trataba de cruzar Bifröst.
¿Qué pasó con Bifröst en el Ragnarok?
En el Ragnarök, el ocaso de los dioses, Heimdal hace sonar su cuerno, conocido como Gjallarhorn, para avisar a dioses del inminente final. Cuando el gigante Surt salió de Muspelheim con todos sus fogosos hijos, Bifröst se derrubó. Esto hizo que los ardientes guerreros del reino del fuego restrasasen su ataque a los æsir, pero al final consiguieron llegar al campo de batalla para el combate.
Los otros dioses: los Vanir
Los Vanir eran otra familia de dioses que nada tenían que ver con los æsir. Vivían rodeados de una naturaleza exuberante en el reino de Vanaheim, situado al oeste de Asgard. Debido a la geografía de su reino, los vanir estaban asociados con la fertilidad, la vida en contacto con la naturaleza y la magia. Pero no cualquier magia, no. Más bien una llamada seidr, con la que eran capaces de adivinar y modificar el futuro.
La guerra de los vanir
Según cuentan las Eddas, la guerra entre los dioses vanir y los æsir fue la primera del mundo. Parece ser que el desencuentro entre ambos grupos fue el rapto y posterior tortura de la diosa vanir Gullveig. Los æsir la quemaron hasta en tres ocasiones, pero Gullveig renacía indemne cada vez, convertida en una poderosa hechicera. Asombrados, los æsir le cambiaron el nombre, llamándola desde entonces Heid (Heiðr), que significa brillante o reluciente.

Como es de esperar, los vanir esperaban que los æsir les pidieran perdón por torturar a Gullveig y todos ellos, como grupo, obtener los mismos privilegios que de los que disfrutaban los æsir. No fue así en absoluto, ya que los æsir no estaban dispuestos a pagar ninguna multa ni nada por el estilo. A partir de aquí la cosa se desmadra: unas crónicas dicen que Odín les arrojó su lanza, otras que fueron los vanir quienes ya habían reunido un gran ejército.

El intercambio de rehenes
Llegó un día que los dioses se hartaron de tanta pelea, y decidieron pactar una tregua intercambiando algunos «prisioneros». Los vanir Njordr y sus hijos Freyr y Freyja fueron a vivir a Asgard, mientras que los æsir enviaron a Hœnir y Mímir, que era muy sabio. Finalmente, los vanir también dejaron ir al más inteligente de los suyos, llamado Kvasir.
Hœnir fue nombrado jefe entre los vanir, y Mímir actuaba como su consejero. Pero si Mímir se ausentaba, Hœnir no era capaz de tomar ninguna decisión. Los vanir sospechaban que habían sido engañados, así que le cortaron la cabeza a Mímir y se la enviaron a Odín. El padre de los dioses embalsamó los restos, y consiguió que Mímir pudiera hablarle y revelarle secretos.

Por su parte Njordr y sus hijos fueron muy bien recibidos por los æsir, y pronto adquirieron el estatus de dioses principales.
¿Quién es quién en la mitología nórdica?
Los dioses æsir de la mitología nórdica
Asgard era el reino donde vivían la gran mayoría de los æsir (dioses) y asynjur (diosas) del panteón nórdico:

- Buri: el primero de los æsir. Surgió del hielo que lamía la vaca Audumbla.
- Bor (Borr): el padre de Odín, Vili y Ve.
- Odín (Óðinn): el patriarca y jefe supremo de todos los dioses
- Frigg: diosa del matrimonio, la maternidad y el cielo. Estaba casada con Odín.
- Balder / Baldur (Baldr): dios de la belleza, la luz y la paz. Era hijo de Odín y Frigg.
- Forseti: dios de la justicia, la verdad y la paz. Su padre era Balder.
- Thor (Þórr): dios del trueno, la humanidad y las tormentas. También era hijo de Odín.
- Sif: diosa de lo doméstico y las cosechas abundantes. Estaba casada con Thor.
- Móði y Magni: el primero era el dios de la furia en el campo de batalla y Magni era la fuerza física. Eran hijos de Thor.
- Thrud (Þrúðr): También era hija de Thor, del que había heredado la fuerza y la resiliencia.
- Bragi: dios de la poesía, la elocuencia y la música.
- Idunn (Iðunn): diosa de la juventud y la primavera. Su marido era Bragi.
- Heimdall (Heimdallr): dios de la vigilancia, protector de Asgard. Hijo de Odín.
- Hermod (Hermóðr): dios de la comunicación. Su padre también era Odín.
- Hodr (Höðr): dios de la oscuridad. Era el hijo ciego de Odín y Frigg.
- Tyr (Týr): dios de la guerra, la justicia y el orden. Puedes imaginar de quién era hijo.
- Vili: dios de la astucia y los sentidos. Era hermano de Odín.
- Ve: el otro hermano, dios del lenguaje y la expresividad.
Los dioses vanir de la mitología nórdica
La otra gran familia de dioses vivía en Vanaheim y estaba formada por los siguientes miembros:

- Njordr (Njörðr): el dios del mar y de la pesca
- Freyja: diosa del amor, la belleza, la fertilidad, la magia y las batallas
- Freyr: dios del sol, la lluvia, la fertilidad, la virilidad y la prosperidad. Era el hermano gemelo de Freyja.
- Kvasir: dios de la poesía, la sabiduría, la diplomacia y la inspiración.
- Nerthus, que era la madre tierra.
- Od (Óðr): dios del frenesí y la locura, estaba casado con Freyja.
- Hnoss y Gersemi: diosas de la belleza, la salud, el amor fraternal y todas las cosas bonitas. Por algo sus nombres significan, literalmente, tesoro. Eran hijas de Od y Freyja.
- Nanna: diosa de la maternidad.
- Gullveig: la brillante diosa del oro y los metales preciosos.
El clan de Loki
Un repaso por los principales dioses de la mitología nórdica no estaría completo si no damos a conocer a Loki y su, como poco, extraña familia:

- Loki: hijo de unos gigantes, aunque no es un dios tiene muchísimo trato con ellos y está en el origen de todos los líos. Se relaciona con el engaño, las mentiras, las bromas (algunas muy pesadas) y el fuego.
- Sigyn: esposa de Loki. Es de la familia de los æsir, diosa de la libertad y la victoria.
- Narfi (Nǫrfi)y Váli: unos chicos aparentemente normales que tuvieron un trágico final.
- Fenrir: el hijo lobo de Loki que se enfrentará a Odín en el Ragnarök.
- Jörmungander (Miðgarðsormr): la enorme serpiente que rodea Midgard.
- Hela o Hel: la reina del mundo de los muertos que, por cierto, lleva su nombre: Helheim
La mitología nórdica y los días de la semana
En las lenguas germánicas los nombres de los días de la semana son un homenaje a algunos de los principales dioses nórdicos:
- Mánadagr (Monday, Montag, Mandag): viene de Máni, dios de la luna
- Týsdagr (Tuesday, Dienstag, Tirsdag): el día de Tyr, dios de la guerra
- Óðinsdagr (Wednesday, Onsdag): el día de Odín, el rey de los dioses
- Þórsdagr (Thursday, Donnerstag, Torsdag): por Thor, dios del trueno
- Frjádagr (Friday, Freitag, Fredag): la diosa de la belleza, Freya, también tiene su día
- Laugardagr (el día del baño): los sábados es el momento de la higiene personal y ordenar la casa
- Sunnudagr (Sunday, Sontag, Søndag): dedicado a la diosa Sol
Libros sobre mitología nórdica para niños
Libros sobre mitología nórdica para adultos
Actividades sobre mitología nórdica para niños
Aprendemos las runas
Los pueblos del norte de Europa contaban con su propio alfabeto, llamado rúnico, que significa misterio, o secreto – ésto ya nos dice bastante del carácter sagrado y mágico del alfabeto, ¿verdad?-. Las runas se empleaban para escribir en distintos idiomas, y comenzaron a desarrollarse hacia el año 150 a.C. Cada runa equivale a un sonido, pero también tienen significado por sí mismas. El alfabeto rúnico se llama futhark, para recordar los sonidos de las 6 primeras runas (f, u, th, a, r, k), al igual que nosotros decimos abecedario (a, b, c, d). Descarga aquí el póster con todas las runas y sus nombres, para aprender a reconocerlas rápidamente.
Según la mitología nórdica, fue el propio Odín el que descubrió las runas, alcanzando el conocimiento gracias a un enorme sacrificio. Odín permaneció colgado de las ramas de Yggdrasil durante nueve días y nueve noches:
Sé que colgué en un árbol mecido por el viento
nueve largas noches
herido con una lanza y entregado a Odín,
yo mismo ofrecido a mí mismo,
en aquel árbol del cual nadie conoce el origen de sus raíces.No me dieron pan ni de beber del cuerno,
miré hacia lo hondo,
Tomé las runas
las tomé entre gritos,
luego me desplomé a la tierra.Snorri Sturluson. Edda poética, Runatal, 138-139
Puedes descargar aquí las runas, sólo tienes que imprimir y recortar las tarjetas. Te recomiendo imprimirlas sobre cartulina o, mejor, plastificarlas. Así te durarán más tiempo en perfecto estado y podrás jugar más veces con ellas.
Jugando con las runas
El primer juego que podemos hacer con las runas es el memory. Imprimimos dos lotes de las tarjetas anteriores, las colocamos boca abajo y jugamos a descubrir las parejas. ¿Serás capaz de encontrarlas todas?
El segundo juego es un bingo. Vamos a emplear las tarjetas anteriores para ir nombrando cada una de la runas. Los jugadores contarán con estos tableros imprimibles e irán marcando las runas a medida que aparezcan.
Libro de actividades
¿Necesitas algunas actividades rápidas sobre mitología nórdica para niños? ¡No busques más! En este cuadernillo podrás encontrar algunos pasatiempos tradicionales con temática mitológica. Te servirá para repasar algunas de las ideas que hemos visto en este artículo mientras te diviertes. Descárgalo aquí:
Nos defendemos
Podemos ambientar una fiesta o día temático con la mitología nórdica, mientras explicamos a los niños algunos aspectos que hemos leído en este artículo y les enseñamos las runas con los juegos y pasatiempos anteriores. Podemos completar la «puesta en escena» y continuar el juego creando algunos complementos típicos vikingos, como son los célebres cascos y los escudos. Los vikingos eran un pueblo de carácter guerrero, así que pasemos a la acción.

¿Qué necesitamos para los escudos vikingos? Cartón o cartulina gruesa, tijeras, cinta adhesiva y colores.
Recortamos un círculo de cartón, ya que los escudos vikingos tenían esta forma. Decoramos el escudo como más nos guste, si no queremos que sea muy difícil, bastará con hacer unas líneas de colores. Para darle algo de resistencia, forramos el borde del escudo con cinta adhesiva. Podremos sujetarlo haciendo un «asa» en el revés, utilizando la misma cinta adhesiva o cinta americana.

¿Qué necesitamos para hacer cascos vikingos? Aquí depende de lo que queramos complicarnos. La opción más sencilla y rápida es cartulina o cartón, cinta adhesiva y grapas. Cortamos un rectángulo de unos 7 u 8 cm de ancho, que nos servirá para ponerlo alrededor de nuestra cabeza (a más cabeza, más largo el rectángulo). Lo unimos con grapas para que forme una corona. Después, cortamos unas tiras más estrechas y las ponemos por encima, formando una estrella, ya que serán la parte superior del casco. Podemos dejar una parte más larga por delante, para protegernos la nariz. Lo decoramos como queramos: supuestamente imita al metal, así que podemos hacer dibujos como si fueran tachuelas o remaches. Si queremos, podemos dibujar unos cuernos en otra cartulina y pegarlos al casco, aunque parece ser que los vikingos verdaderos no llevaban cornamenta en sus cascos…
Construimos la casa vikinga
Vamos ahora con una actividad de arquitectura que, a mis hijos, es la que más les ha gustado. Construiremos una casa vikinga para crear un mini mundo con el que luego los niños puedan jugar con sus figuras o animalitos. Necesitamos palitos de madera como los de los helados, cartón -o una caja de zapatos-, cola o pegamento, pinturas para decorar y semillas de hierba, si le queremos dar el toque definitivo.

La construcción es bastante sencilla pero lleva algo de tiempo. Vamos pegando los palitos de madera entre sí o forrando la caja de zapatos. Podemos colocar algunos de manera especial para señalar las puertas de acceso a la casa. ¿Qué tal si decoramos también la puerta con un pequeño escudo? Pintamos los palitos para que parezcan troncos de árboles.
Si habéis visitado los países nórdicos, habréis visto que muchas casas, sobre todo en las zonas rurales, tienen el techo cubierto de hierba. Es una tradición muy antigua, ya que la hierba sirve como aislante -imagina el frío que hace allí- y, además, da estabilidad a la construcción. Para nuestra casa vikinga, podemos plantar semillas de césped en el cartón de los huevos, y luego pegar estas «macetas» al techo de la casita. ¡No te olvides de regarlo para que crezca!
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- Estilo académico: Marieta Bermudo. «Mitología nórdica». Historia, maleta y niños. Junio, 2023. https://www.historiamaletayninos.com/mitologia-nordica. Fecha de acceso
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